Las tumbas son pa los muertos

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Escrito por Ángel Pérez Soler / Copresidente MINH – “Las tumbas son pa los muertos y de muerto no tengo na”, así entonaba Maelo en su canción, que se ha convertido en el himno de cientos de residentes de la zona de Río Piedras, quienes sufren a diario la negligencia de compañías que administran viviendas de interés social en el casco urbano de la ciudad universitaria.

Solo basta con visitar las égidas y los edificios de interés social para ver que existe una falta de compromiso de parte de las distintas administraciones en buscar que los residentes de estos espacios tengan verdadera calidad de vida. Esto edificios han sido construidos con diversos fondos del Housing and Urban  Development (HUD), quien tiene como misión: “crear comunidades fuertes, sostenibles e inclusivas y viviendas asequibles de calidad para todos. HUD está trabajando para fortalecer el mercado de la vivienda para impulsar la economía y proteger a los consumidores; satisfacer la necesidad de viviendas de alquiler asequibles de calidad; utilizar la vivienda como una plataforma para mejorar la calidad de vida; construir comunidades inclusivas y sostenibles sin discriminación”.

En el caso de lo que hemos visto y escuchado en Río Piedras, parecería que más allá de dar vivienda accesible, los demás postulados de la misión de HUD quedan en el aire. Es que las constantes quejas de la falta de atención a las situaciones sociales en estos espacios se han tornado en el pan nuestro de cada día. Esto se ha proliferado en tiempos pos María, cuando los residentes no tienen forma de cocinar, ya que sus cocinas tienen estufas eléctricas o en los casos de personas de edad avanzada que tienen que subir y bajar cientos de escalones para salir o entrar a sus apartamentos porque una opción distinta es quedar presos en sus propias casas.

Ante estas situaciones no ha habido respuestas responsables de los administradores.  A pesar de que las administraciones de estos complejos de viviendas ejecutan unas pésimas políticas de calidad de vida para sus residentes, quien es el verdadero culpable que esto pase es el Departamento de la Vivienda, quien está llamado a supervisar a dichos administradores. En la medida que el Departamento de la Vivienda no ponga presión con estos administradores, éstos seguirán ejecutando políticas que redundan en poca calidad de vida para los residentes, con la única intensión de maximizar sus ganancias.

Si el Estado no está presente, el privado hace lo que le da la gana. Si el Estado no vela por la calidad de vida, el privado se ahorrará los fondos destinados al buen vivir de los residentes. Parecería que como se trata de personas pobres, al gobierno no le importa su bienestar. En la medida que no haya intervención del Estado, estos complejos se convierten en meros depositarios o “tumbas” de gente viva, las cuales carecen de herramientas para vivir en condiciones saludables. Es preocupante por demás el caso de los viejos y viejas que viven en estos complejos.

Sin embargo, esto no solo pasa en Río Piedras, sino que es el diario vivir de miles de residentes de los residenciales públicos supervisados por entes privados. Son espacios en los que casualmente viven personas pobres. Lamentablemente, una vez más, sale a flote que tenemos un gobierno de capota y pintura, al cual le importa muy poco la gente. (endi.com)

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