¡Pueblo Unido Jamás será Vencido!

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Escrito por Noel Colón Martínez / MINH

“Casa Blanca Pide Renegociación y Supervisión”, “Junta de Control Fiscal con Control Total sobre el ELA”, “Junta Fiscal Tendría el Poder Sobre el Presupuesto del ELA”, “Batalla Contra el Calendario de Washington”, “Legitimidad de Junta Fiscal la determinará el Supremo Federal”, “Implicaciones de Tener una Junta de Control Fiscal”, “Bajo Amenaza la Constitución de Puerto Rico”, “En Jaque la Constitución”.

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La maldita Junta de Control Fiscal

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(San Juan, 31 de marzo de 2016). “Sin atender el problema del colonialismo no saldremos del atolladero”, expuso el Dr. Héctor L. Pesquera Sevillano, copresidente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), al expresar su respaldo a la posición asumida por la Senadora María de Lourdes Santiago frente a la invitación del Gobernador para integrar un frente unido contra la Junta de Control Fiscal.

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Junta de Control Imperial ¿qué hacer?

cadenas

Escrito por José E. Rivera Santana / MINH

Los republicanos del Congreso, con el aval de Casa Blanca, han presentado la “nueva”  versión de lo que será la intervención directa del gobierno estadounidense en la administración de la colonia. Una vez aprobada la Junta de Control Fiscal, al amparo de la cláusula territorial de la Constitución de Estados Unidos, todo lo decidirán ellos a través de cinco personas nombradas por el Presidente.

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Puertorriqueños protestan contra junta impuesta por EEUU

pesqueraVer video. En Puerto Rico, trabajadores, organizaciones sociales y sindicatos salieron a las calles para rechazar las medidas que pretende imponer Estados Unidos como soluciones a la deuda fiscal y la crisis económica que golpean a la isla, controlada por Washington desde 1898. Video:  – Carlos Rubén Rodríguez, HispanTV – San Juan. 22 de marzo, 2016

Las personas son más importantes que las cosas

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Escrito por Alejandro Torres Rivera / MINH

Buenas noches a todas las personas presentes. Agradezco la invitación cursada por Padre Pedro para que me dirija a ustedes junto al Padre Jorge Ambert, distinguido sacerdote jesuita, que ha sido por décadas una voz importante en la divulgación en nuestro país de la doctrina social de la Iglesia Católica, también identificada como el ¨pensamiento social cristiano¨.

Quien les habla no es católico, ni practicante de religión alguna, aunque sí fui formado en la Iglesia Católica. Nací en Vega Baja el seno de una familia profundamente cristiana y católica. Estudié en diversos colegios católicos en los pueblos de Manatí, Vega Baja, Bayamón y Arecibo. Formé parte de diversas agrupaciones católicas juveniles. Fui monaguillo por más de siete años, cinco de los cuales precedieron al Concilio Vaticano Segundo. Aún puedo recitar en latín partes fundamentales del ceremonial con el cual se oficiaba entonces la misa. Muchos de los principios inculcados por mis padres, maestros y maestras de escuela; y en particular, un sacerdote jesuita, Pepito Marrero, a quien en casa se le consideraba un hijo más, y quien fue un mentor y amigo, siguen presentes en mi actual perspectiva sobre la vida, la sociedad en que vivimos y las obligaciones que como seres humanos le debemos a esta Patria que nos vio nacer. Se trata de principios inicialmente moldeados por la doctrina social de la Iglesia Católica.

Durante la visita efectuada recientemente a México por su Santidad, el Papa Francisco, este tuvo la oportunidad de dirigirse en Ciudad Juárez a una multitud de aproximadamente 3 mil trabajadores y trabajadoras. Ciudad Juárez es una ciudad fronteriza con Estados Unidos donde en sus barrios se aglomeran miles de trabajadores, en su mayoría emigrantes internos del propio Estado mexicano. Allí se encuentran cientos de fábricas establecidas a raíz del Tratado de Libre Comercio de las Américas entre Estados Unidos y México, atraídos por las ventajas económicas que ofrecen sus dueños. Son fábricas en su mayoría de capital estadounidense dedicadas a la industria liviana, principalmente textiles, conocidas como maquiladoras. Allí se les explota con salarios de $4.00 al día.

En su alocución a los presentes, el Papa Francisco señaló: ¨Dios le pedirá cuentas a los esclavistas de hoy, y debemos hacer todo lo posible para asegurarnos de que estas situaciones no ocurran de nuevo. El flujo de capital no puede determinar el flujo y la vida de las personas.¨ En palabras de su Santidad, las ganancias no pueden ser más importantes que las personas.

Hace ya varias décadas, una amiga mía con quien compartí experiencias de lucha universitaria a comienzos de la década de los años setenta, me decía en una conversación sobre principios éticos que deben guiar la acción política lo siguiente: ¨Viejo, en esta lucha que desarrollamos, nunca debemos perder la perspectiva de que las personas siguen siendo más importantes que las cosas.¨ Aunque no hablábamos de cosas religiosas, quizás sin conciencia de ello, mi amiga Julia enunciaba uno de los pilares más importantes sobre los cuales se asienta la Doctrina Social de la Iglesia Católica, que es precisamente el fundamento ético-moral-religioso del cual parte el Papa Francisco en sus expresiones en México. Así las cosas, en el decir del Papa Francisco, el capital y sus ganancias no pueden colocarse por encima del ser humano. Su existencia debe ser no sólo para el bien común de quien lo posee, sino también de quienes lo crean o producen. La exclusión de uno de los polos en la ecuación, tornaría al capital y sus ganancias en algo contrario a la voluntad Divina.

La Doctrina Social de la Iglesia Católica toma como base y sustrato textos como el Antiguo y Nuevo Testamento; escritos a través del tiempo hechos por importantes teólogos; así como Encíclicas escritas por diferentes Papas, particularmente a partir del Siglo XIX. A través de ella, se propone la manera en que debe producirse el encuentro entre Dios y los seres humanos; el encuentro de Cristo con su pueblo; así como la vinculación de la Iglesia con los pobres, todo ello dentro del marco de las relaciones sociales.

El desarrollo del capitalismo produjo históricamente hablando las bases para el surgimiento de las ideas del socialismo. El capitalismo representó, además, una superación del modo de producción que le precedió. Trastocando el vínculo entre el señor feudal y el siervo, sustituyó al primero por el capitalista o dueño de los medios de producción, y al segundo por el obrero asalariado. De esta manera, dos sistemas de producción, el capitalista y el socialista, se han enfrentado en los pasados siglos en una lucha persistente, colocando a los dueños de los medios de producción frente a aquellos, que sin tener la propiedad de los mismos, vienen obligados a vender a los primeros, como si fuera una mercancía más, su fuerza de trabajo. Es el salario devengado lo que permite al obrero y su familia sobrevivir, reproducirse y atender sus necesidades inmediatas.

La Doctrina Social de la Iglesia Católica rechaza, la concepción del materialismo histórico, según la cual la lucha de clases es el motor de la historia. Basada en principios teológicos, afirma a Dios como realidad primigenia y suprema que dirige soberanamente la historia. Aunque reconoce en el individuo el libre albedrío, la manera en que éste se conduce lo hace en el marco del plan trazado por Dios. La revelación de ese plan que Dios nos asigna se nos revela a través de su Hijo, Jesucristo, afirmando de paso la existencia de un orden natural que a su vez es de origen divino.

De este Orden Divino que postula la Doctrina Social de la Iglesia Católica, emanan varios principios esenciales:

(1)    La dignidad humana es la zapata y el sostén a partir del cual se organiza todo proyecto económico, político, cultural o social. En consecuencia, cualquier posición que asuma la Iglesia en torno a cualquier asunto de relevancia para el ser humano, debe hacerlo a partir del respeto absoluto a tal dignidad en las personas.

(2)    Es de la dignidad del ser humano, de donde deriva la solidaridad que proclama la Doctrina Social de la Iglesia Católica, expresada la misma en el amor hacia los pobres y el rechazo a toda manifestación de individualismo. En el plano de las relaciones internacionales, este principio se extiende a la responsabilidad de los países más ricos en contribuir al desarrollo de aquellos más pobres.

(3)     La justicia y la caridad son los instrumentos a través de los cuales se contribuye al bien común de los seres humanos en aras de mejorar sus condiciones de vida.

(4)    La Doctrina Social de la Iglesia Católica parte del reconocimiento de que todos los seres humanos son iguales en la sociedad en que viven. La Iglesia valora el sistema democrático que asegure a sus ciudadanos la plena participación en la elección de sus gobernantes y su sustitución mediante procesos pacíficos.

(5)    Reconoce de que el concepto ¨desarrollo¨ no se limita meramente a ¨crecimiento económico¨, sino a aquello que propenda al tránsito de condiciones de vida menos humanas, a condiciones de vida más humanas, respetando a la naturaleza como un bien común.

(6)    La Doctrina Social de la Iglesia Católica proclama, entre otras medidas de justicia social, la defensa de los derechos de los trabajadores y sus aspiraciones por salarios justos, descanso, garantías sociales, seguridad social, derecho al trabajo, y el derecho a organizarse para la defensa común de sus intereses.

(7)    Siendo Dios el creador de los bienes que nos ofrece la naturaleza y siendo los seres humanos fruto de su creación, la Doctrina Social de la Iglesia Católica proclama que el derecho a la propiedad privada no es un derecho absoluto e irrestricto, sino destinado al disfrute común de todos. Así las cosas, la concentración de bienes en manos de unos pocos es contrario al plan de Dios para el disfrute en común de los bienes por él creados, ya que atenta contra el derecho a una vida digna. En consecuencia, la propiedad privada debe atenerse también a un principio de distribución equitativa en los bienes que nos da la naturaleza.

(8)    La Doctrina Social de la Iglesia Católica también hace el llamado al pueblo de Dios a defender los derechos de los pobres y los débiles. Lo anterior empalma con la obligación de los cristianos de no cruzarse de brazos esperando que la justicia caiga de las manos de Dios, sino en el compromiso cotidiano del cristiano en la lucha por aquellos y aquellas que dice el Evangelio, ¨tienen hambre y sed de justicia.¨

(9)     La Doctrina Social de la Iglesia Católica reivindica el derecho a la vida, por lo que condena el aborto, el desamparo de los menores de edad que conduce a la mortalidad infantil, la falta de protección a la mujer en estado de embarazo, el hambre, todo tipo de ejercicio de violencia contra la vida y la salud de los seres humanos, el abandono de la vejez y la eutanasia. Todo cuanto atente contra la vida de los seres humanos, dice la Iglesia Católica, viola la integridad de la persona y ofende la dignidad humana.

(10)    La Doctrina Social de la Iglesia Católica convoca a la libertad como proceso individual, y como ejercicio solidario colectivo, procurando también que la paz sea la base de la convivencia social y política.

Cuando en México el Papa Francisco cuestionó los salarios de hambre y miseria a los cuales el capital condena a los trabajadores de las maquiladoras en Ciudad Juárez, formuló también la denuncia ética a un sistema que promueve tales condiciones de trabajo. Para atender esta desigualdad, el Papa Francisco formuló una propuesta a los efectos de que ¨podemos fomentar el diálogo, el encuentro y la búsqueda de mejores alternativas y oportunidades¨.

Salvando las distancias necesarias, Puerto Rico vive también momentos muy difíciles para las clases trabajadoras; momentos donde cada vez, producto de enfoques neoliberales tanto en el sector privado de la producción como en el sector público, se agranda la brecha entre ricos y pobres; se adopta por parte del Estado mayores medidas impositivas para el sector que trabaja y produce; se amplía el deterioro de los servicios públicos esenciales; se reduce la capacidad productiva del sector privado; incrementa el desempleo real mientras se reduce cada vez más la tasa de participación en el empleo de nuestra población; mientras escapan del país sus más jóvenes profesionales, aumenta la edad de la población y se degrada la capacidad de los sistemas de retiro de empleados públicos, amenazando las raquíticas pensiones de decenas de miles de empleados jubilados; y se pone en riesgo las pensiones de aquellos que todavía hoy aportan con su trabajo a los sistemas de retiro vigentes.

En medio de todo esto, ¿cuál ha de ser la respuesta por parte de la Iglesia Católica?; ¿cuál ha de ser la aproximación que debe asumir en la búsqueda de soluciones?; ¿cuál ha de ser el camino a seguir para impedir un mayor retroceso social, económico y cultural en nuestro país?

A pesar de Estados Unidos ser una de las economías más fuertes en el contexto de los países desarrollados a escala mundial, también es una donde, a pesar de tal poderío y fortaleza económica, contrario a la percepción general que tenemos, sus trabajadores reciben comparativamente uno de los salarios mínimos más bajos. Veamos algunos ejemplos del salario mínimo en algunos países desarrollados: Australia ($15.75); Luxemburgo ($14.21); Francia ($12.55): Irlanda ($12.03); Bélgica ($11.92); Holanda ($11.38); Nueva Zelanda ($10.22); Canadá ($9.76); Reino Unido ($9.57); Japón ($9.16), y Estados Unidos ($7.25).

De acuerdo con cifras ofrecidas por el Buró de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (¨U. S. Bureau of Labor Statistics¨), en BLS Reports de marzo de 2014, para el año 2013 habían en Estados Unidos un total de 75.9 millones de trabajadores mayores de 16 años que trabajaban recibiendo paga por hora, ya fuera en empleos a tiempo completo o a tiempo parcial. Esta cantidad representaba el 58.8% de todos los trabajadores asalariados en dicho país. Entre aquellos pagados por hora, 1.5 millones devengaban exactamente el salario mínimo federal, que actualmente es de $7.25/hora; y 1.8 millones estaban por debajo del salario mínimo. La suma de ambos grupos equivalía a 3.3 millones, lo que a su vez, representaba el 4.3% del total de trabajadores por hora en Estados Unidos.

En el caso de Puerto Rico, el por ciento se multiplica, sobrepasando el 32%. Aquí número de trabajadores que reciben como ingreso el salario mínimo federal se estimaba entonces en más de 300 mil personas. En aquel momento el salario mínimo que devengan estos cientos de miles de trabajadores, representaba para ellos un sueldo anual de $15,080.00. A la luz de los parámetros establecidos por el gobierno federal, se definía como ¨nivel de pobreza¨ en Estados Unidos un ingreso anual no mayor de $11,914.00. Como puede verse, devengar como ingreso en Puerto Rico el equivalente al salario mínimo y vivir bajo los niveles de pobreza representa para esas 300 mil personas una diferencia de apenas $263.83 al mes o $61.35 semanales.

Se dice que mientras en Estados Unidos el salario mínimo federal es precisamente eso, un mínimo; en el caso de Puerto Rico, para la inmensa mayoría de los que trabajan devengando un salario mínimo, ese ¨mínimo¨ constituye el ¨máximo¨.

Para marzo de 2014, según datos del Buró de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, el número de personas que integraban la fuerza laboral civil ascendía a 156.227 millones, de las cuales se encontraba empleada 145.742 millones. El número de desempleados era estimado en 10.486 millones de trabajadores(as), lo que representaba una tasa de desempleo de 6.7%. El Buró estimaba, además, que el 11.3% de las personas empleadas pertenecía a algún sindicato, comparado con 12% del año anterior. En Estados Unidos el nivel de sindicación de empleados en el sector privado es de 6.6%, es decir, casi la mitad del total sindicalizado, habiéndose experimentado una reducción entre el año 2011 y 2012 de 400,000 empleados.

En el caso de Puerto Rico, de acuerdo con el profesor César E. Rosado Marzán en su escrito titulado Derecho Laboral y organización sindical en Puerto Rico, (2007), ¨el por ciento de personas asalariadas en el sector privado que son miembros de una organización obrera ya no llega ni al 2%, mientras en el sector público hay una densidad sindical de un 30%¨.

En Estados Unidos al igual que en Puerto Rico, es a través de la negociación colectiva la manera en que los trabajadores obtienen sueldos superiores a los que se contemplan en el salario mínimo. En Puerto Rico, a diferencia de Estados Unidos, para el sector privado sindicalizado, el salario mínimo es la escala básica de la cual se parte por la mayoría de los patronos que negocian convenios colectivos. En consecuencia, para la inmensa mayoría de los empleados no sindicalizados en el sector privado, lo que aumenta la base salarial de la cual se parte en sus ingresos, son las modificaciones que de tiempo en tiempo se hagan al salario mínimo federal.

En Puerto Rico, el ejercicio de los derechos laborales de los trabajadores cada vez se precariza más. Mientras cada año sigue disminuyendo la tasa de trabajadores sindicalizados y en el sector público se imponen mayores trabas a los convenios colectivos con leyes como la Ley 7 bajo la Administración de Luis Fortuño, y la Ley 66 bajo la actual administración, la imposición del proyecto neoliberal sigue avanzando con medidas impositivas regresivas como la ampliación del IVU; la imposición del IVA y la próxima imposición por parte del Gobierno de Estados Unidos de una Junta de Control Fiscal, mientras en Puerto Rico ya se legisló una Junta de Supervisión Fiscal. A lo anterior se suma la degradación de los convenios colectivos; las enmiendas a las leyes protectoras del trabajo, limitando y reduciendo beneficios para empleados del sector privado y dando rienda suelta a procesos de privatización de los servicios públicos. En aras de una llamada productividad en el trabajo, se cercenan derechos acumulados por el pueblo a través de décadas mediante la legislación social y como parte de ella, la legislación protectora del trabajo.

Analizando la experiencia en Brasil, Janine Berg, Especialista en Empleo de la Oficina de la OIT en este país, en su artículo titulado El salario mínimo como respuesta a la crisis, señala que desde ¨los principios de los años 2000, pero particularmente durante los últimos cuatro años, Brasil logró reducir de manera significativa los índices de pobreza y desigualdad.¨ Lo anterior vino acompañado de un ¨aumento en forma significativa¨ en el salario mínimo. Indica que la experiencia en este país, aumentando en el año 2009 en un 12% el valor nominal de los salarios (que como aumento real fue de 6%), posibilitó, entre otros factores, el crecimiento del mercado interno. En el caso de Brasil, indica, el aumento en el salario mínimo se extendió tanto a trabajadores formales como trabajadores informales. De hecho, los beneficios de la seguridad social también se ajustaron al salario mínimo, lo que a su vez, tuvo un impacto positivo en los grupos de mayor desventaja en la sociedad brasileña, como son las mujeres, los negros, los jóvenes, los menos escolarizados y los de la tercera edad. Se trata de opciones que si bien no conllevan cambios revolucionarios para los cuales quizás no existen condiciones que los posibiliten, proveen al menos modificaciones que atemperan el impacto de las medidas que el capitalismo salvaje pretende imponer a los pueblos.

Al examinar lo ocurrido en España, vemos cómo la crisis en la cual quedó sumido este país desde el 2008, golpeó severamente a las clases trabajadoras. De acuerdo con José Ignacio Pérez Infante, en su ensayo Los salarios ante la crisis económica, (2013), una ¨de las muchas consecuencias de esta crisis económica y, en concreto, de los intensísimos procesos de destrucción de empleo y de aumento del paro es la pérdida del poder de negociación y de sus representantes en el crecimiento de las condiciones de trabajo en las empresas y, especialmente, de las salariales.¨ Según el autor, una de las consecuencias ha sido ¨una acusada moderación de los aumentos salariales, después en una disminución de los salarios reales, lo que supondrá la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, y, más tarde, en una reducción de los salarios nominales o monetarios, que intensificará la citada pérdida del poder adquisitivo.¨

Según Pérez Infante, al igual que ocurre en Puerto Rico, la crisis en España ha debilitado la capacidad de negociación colectiva de los trabajadores, lo que ha venido acompañado por una estrategia de austeridad por parte del Estado, ajustes fiscales, una contra reforma laboral, un cambio drástico en el modelo de relaciones laborales, aumentos en los impuestos, recortes en el gasto público, ¨principalmente social y en infraestructuras…destrucción del empleo, tanto privado como público, y del crecimiento del paro, lo que representa una mayor debilidad de la capacidad negociadora de los trabajadores de sus condiciones de trabajo y, en concreto, de sus salarios.¨ Vemos pues que enfrentamos no los efectos del modelo neoliberal en países periféricos o tercermundistas, sino también los efectos del mismo modelo en economías capitalistas primermundistas. Si ello es así, como dijera el Papa Francisco en México, ¨¿Qué clase de mundo queremos dejar a nuestros hijos?¨ La respuesta es clara y la da el propio Francisco: ¨El flujo del capital no puede determinar el flujo de la vida de las personas.¨

Milton Friedman, uno de sus teóricos principales del neoliberalismo, establece en su libro Capitalism and Freedom, (1962), lo que proponía fuera la agenda de futuro para el movimiento neoconservador o neoliberal. Sus premisas eran: (a) los gobiernos deben abolir toda reglamentación que se interponga en el camino de la acumulación de ganancias; (b) el Estado debe vender todos sus activos corporativos de manera que las empresas funcionen con fines de lucro; (c) el Gobierno debe cortar dramáticamente su inversión en programas sociales; (d) los por cientos de los impuestos para los ricos y los pobres deben ser iguales; (e) las corporaciones son libres de vender sus productos donde deseen, sin que los gobiernos puedan imponerles medidas arancelarias en protección de su producción nacional; (f) los precios, incluyendo los de la fuerza de trabajo, deben ser determinados por el mercado sin que ni siquiera exista como tal un salario mínimo. Se trata de devolver el capital a lo que era en tiempos de los papas Pío IX y León XIII en el Siglo XIX.

La doctrina social de la Iglesia Católica, si bien compleja para muchos cuando se examinan las doctrinas expuestas por estos papas en su aproximación a las tesis del socialismo y el comunismo, catalogándolas como abominables, siniestras, engañosas, peligrosas y falsas; también han sido objeto de análisis por parte de aquellos defensores de la justicia social en América Latina, que ven en ¨teología de la liberación¨ el instrumento para la enfrentar la pobreza engendrada por el capital extranjero y las clases dominantes criollas a través del socialismo latinoamericano. Se trata de una nueva aproximación desde la propia fe católica a la búsqueda de soluciones al problema del hambre, la pobreza, la violencia y la desigualdad en América Latina. En ella, el propósito social de la Iglesia Católica encuentra un punto de convergencia con los intereses que se impulsan hoy, desde una perspectiva de transformación social, económica y cultural, en la lucha de los pueblos por la justicia. Aquí, el propósito social de la Iglesia Católica se nos presenta con una reinterpretación del socialismo como opción libertadora, la cual va de la mano, a juicio de algunos teólogos, con lo que fueron las aspiraciones de las primeras comunidades cristianas.

Puerto Rico no es la excepción a los grandes problemas que enfrentan las clases trabajadoras golpeadas por la crisis económica y flageladas por las medidas neoliberales, que desde el Estado, se adoptan en beneficio del capital. Hace varias décadas, cuando precisamente las políticas económicas herederas del capitalismo ascensional hacían mella en nuestra fibra íntima como pueblo, se planteó la superación de tal modelo mediante una propuesta de legislación social que atendiera las necesidades más urgentes de los puertorriqueños y puertorriqueñas. La propuesta, concebida entre otros por Vicente Géigel Polanco, postulaba lo siguiente:

“Frente al derecho histórico-rígido y formal, de claro entronque individualista, penetrado hasta la médula por el régimen económico de la propiedad privada y enderezado a preservar el orden social existente– se está afirmando en nuestro tiempo un nuevo derecho, eminentemente tutelar, de cimero contenido ético, fundado en principios de justicia social, encaminado a procurar el mayor bienestar colectivo y postulado sobre la base de la intervención del Estado en la economía mundial.

El nuevo derecho nace de las realidades históricas de nuestra época, y viene a llenar las necesidades históricas imperativas de la convivencia social. Respondiendo a un objetivo específico de mejoramiento colectivo, propone un orden social de más justicieros alcances; normas de más alta calidad de vida y de trabajo, seguridad económica, aprovechamiento de la industria y de los recursos naturales para llenar las necesidades humanas, equitativa distribución de los beneficios de la riqueza, democrático disfrute de todos los bienes de la civilización, igualdad de oportunidades, goce de las libertades esenciales.”

Gracias a la implantación de este modelo, a pesar de que se mantuvo el modo de producción capitalista en Puerto Rico, el país pudo superar su condición de pobreza extrema, estableciéndose además condiciones más favorables en la protección de quienes venían por décadas enfrentando los golpes del capital sobre sus vidas. Este modelo, si bien no perfecto, tuvo ciertamente un rostro más humano, sensible y tutelar que aquel que postula hoy el modelo neoliberal que viene imponiéndose en nuestro país. Se trata de una propuesta que es necesario mirar hoy con detenimiento en momentos de una crisis económica, social y política como la que vivimos. Si bien no se trata de una propuesta de transformación radical del modo de producción capitalista en Puerto Rico, ciertamente es una opción en la cual, en estos momentos, diferentes actores sociales podemos encontrarnos como País: católicos y protestantes, miembros de un partido u otro; trabajadores y empresarios; favorecedores de distintas formas de relación política futura entre Puerto Rico y Estados Unidos, convergiendo en el propósito común de enfrentar con una sola voluntad la crisis por la que atraviesa la nación puertorriqueña.

Para aquellos y aquellas firmemente adheridos al mensaje del Evangelio, como para aquellos y aquellas que desde una dimensión distinta confían en las capacidades de nuestro pueblo para superar sus dificultades, el llamado del Papa Francisco a pedir cuentas a los esclavistas de hoy y a reivindicar el principio de que las personas son y deben seguir siendo más importantes que las cosas, es tarea impostergable. Para ello, no es necesario estar de acuerdo en todo.

Muchas gracias.

Mensaje del autor en su participación en foro sobre la Doctrina Social de la Iglesia Católica.

Documento leído en conferencia de prensa No a la Junta de Control Fiscal

junte contra la junta

«Convocamos al pueblo de Puerto Rico a movilizarse y expresar su oposición y repudio a la imposición de una Junta de Control Fiscal. Lo que ha traído a Puerto Rico a la situación en que nos encontramos es como resultado de ser un enclave económico al servicio de los intereses capitalistas de EE.UU.»

San Juan, Puerto Rico. 16 de marzo de 2016. – Bajo la consigna No a la Junta de Control Fiscal, No a la Esclavitud Colonial, una amplia gama de organizaciones independentistas, sindicales, políticas y representantes de la sociedad civil anunciamos hoy en conferencia de prensa conjunta la convocatoria a una  manifestación masiva para llevar un mensaje claro y contundente en repudio de cualquier tipo de Junta de Control Fiscal impuesta por el gobierno  de Estados Unidos (EEUU)  o sus subdivisiones, y para exigir la culminación del coloniaje y reclamar nuestra independencia y soberanía. Invitamos a todos y todas en el país a que el próximo martes, 22 de marzo a las 10:00 a.m. frente al edificio federal en la avenida Chardón, diga presente en esta gran manifestación de respeto colectivo y dignidad.

junte

La crisis fiscal y económica que hoy padece Puerto Rico se debe no sólo a la incompetencia e irresponsabilidad de los partidos que han mal gobernado el país, sino además, al colapso del Estado Libre Asociado colonial. Por lo tanto, ante el problema de fondo de subordinación política que priva a nuestro país de los poderes y las herramientas necesarias para hacer frente a la crisis y elaborar un plan efectivo de desarrollo económico, es inaceptable para nosotros que la respuesta sea más colonialismo como evidentemente resultaría ser la imposición de la Junta de Control Fiscal federal que se propone.

Recordemos que el origen de la  idea de imponer una Junta de Control Fiscal se encuentra en el Informe Krueger que recomienda la creación de la misma  para implementar medidas fiscales que están orientadas hacia el objetivo principal de crear confianza en los inversionistas para seguir emitiendo mas deuda y seguir pagando la existente.

Los parámetros que han de guiar la Junta que finalmente se apruebe serán:

Reducción de gastos del gobierno mediante la reducción de la nómina, la consolidación de agencias, la reducción de  gastos en general como el cierre de escuelas que ya estamos experimentando  y por ende eliminación  en servicios de educación y reducciones  en el pago de pensiones a los retirados.

Medidas para el desarrollo económico: La forma en que se buscará ese mal llamado “desarrollo económico” será mediante la eliminación de derechos laborales que se consideran que “desincentivan” la actividad económica tales como: eliminación de la jornada de 8 horas diarias, el pago de horas extras, días libres, vacaciones, derecho a mesada por despidos sin justa causa y bonificaciones. Estas medidas irán a su vez acompañadas de reducciones de impuestos al sector corporativo, a seguir con la política de exenciones a las megatiendas y multinacionales extranjeras mientras se le aumentan las contribuciones a la clase media y trabajadora.

En estos momentos todas estas medidas estarían sujetas a acción de la legislatura de Puerto Rico. La Junta de Control Fiscal Federal planteada por sectores republicanos del Congreso de Estados Unidos (EE.UU.) está pidiendo que dicha Junta tenga más poderes que el gobierno de Puerto Rico y sus tres ramas.

Contrario a lo que personas en el pueblo puedan pensar, esta Junta no viene a sanear la administración ni va a desmantelar el bipartidismo corrupto que ha mantenido secuestrada la gestión de gobierno durante décadas. No lo van a hacer porque ese contubernio penepé y popular es el que EE.UU. ha apoyado siempre, estos gobiernos corruptos son los que aprueban las políticas públicas y las legislaciones que protegen sus intereses, esos políticos corruptos son los que le levantan dinero para sus campañas, los que le dan contratos millonarios a sus cabilderos, los que le han abierto las arcas del pueblo de Puerto Rico a los bonistas para el enriquecimiento usurero de sus intereses y los que han permitido el saqueo de fondos, las exenciones y han favorecido a las empresas multinacionales de EE.UU.

Los costos económicos para la operación de esa Junta serán sufragados con los ya escasos fondos del pueblo de Puerto Rico. Los miembros de esa junta serán nombrados por miembros del Congreso de EE.UU. que responden a los intereses de los bonistas de Wall Street. Por lo tanto, estarán los cabros velando las lechugas.

Por estas razones convocamos al pueblo de Puerto Rico a movilizarse y expresar su oposición y repudio a la imposición de una Junta de Control Fiscal. Lo que ha traído a Puerto Rico a la situación en que nos encontramos es como resultado de ser un enclave económico al servicio de los intereses capitalistas de EE.UU. Los administradores de la colonia históricamente han servido a esos intereses a cambio de enriquecerse a costa del pueblo  de Puerto Rico. Es tiempo ya de apoderarnos de nuestro destino como pueblo soberano.

¡No a la Junta de Control Fiscal!
¡No a la esclavitud colonial!

 

El 22 de marzo

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Escrito por Héctor L. Pesquera Sevillano / Copresidente del MINH

Cuando salga a la calle esta edición de CLARIDAD, ya se habrá anunciado la manifestación contra la Junta de Control Fiscal Federal que se celebrará el próximo martes 22 de marzo. Ese día se conmemora la abolición de la esclavitud en Puerto Rico, hecho que ocurrió en el 1874, pocos años después del Grito de Lares. La abolición de la esclavitud era uno de los reclamos principales de los revolucionarios de la gesta patriótica.

La esclavitud individual fue abolida en aquel entonces, pero la esclavitud colectiva que representaba el colonialismo español y desde el 1898 el estadounidense, ha seguido vigente. Estados Unidos ha saqueado las arcas de Puerto Rico desde la invasión. Lo primero que hicieron fue devaluar nuestra moneda en un 40%, empobreciendo a empresarios, comerciantes y al pueblo en general. El que tenía 100, ahora tenía 60. Expropiaron y ocuparon terrenos agrícolas para construir instalaciones militares en el 15% de la isla. En aquel entonces la agricultura en Puerto Rico producía el 85% de lo que consumíamos. Ahora es todo lo contrario: importamos el 85% de lo que consumimos.

Y nos obligaron a transportar todo lo que entraba a la isla desde Estados Unidos y lo que sale de aquí para allá, en la marina mercante de ellos, la más cara e ineficiente del mundo. Así hemos estado durante los últimos 100 años: engordando las arcas de la marina mercante, que nos cuesta al menos 500 millones de dólares anuales por encima de lo que nos costaría la libertad de contratar otros medios de transportación o de incluso tener nuestra propia marina.

No voy a repetir el derecho a la indemnización que nos asiste por más de un siglo de explotación colonial, por habernos obligado a participar en sus guerras imperiales, por haber masacrado a cientos de luchadores y luchadoras independentistas, por haber utilizado a Vieques y Culebras como dianas de tiro con todo tipo de munición, por haber enfermado de cáncer y otras condiciones de salud a cientos de viequenses, por haber esterilizado sin su consentimiento a más de 150,000 mujeres puertorriqueñas en la década del 50, por habernos utilizado como conejillos de indias para experimentar con pastillas contraceptivas durante ese mismo periodo, por haber contaminado el bosque del Yunque y Toro Negro con el agente naranja, y por incontables atropellos contra nuestra gente.

La única manera que tenemos a nuestro alcance para salir del atolladero es rompiendo con nuestro pasado colonial. La propuesta de una Junta de Control Fiscal Federal es un instrumento de los bonistas para asegurarse el pago de la “deuda” que tiene el Gobierno de Puerto Rico con ellos. No tenemos escapatoria. Hay que juntar a todos y todas las voluntades para detener este nuevo intento de afianzar el colonialismo en nuestro país.

El Junte contra la Junta ya comenzó. El Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), el Partido del Pueblo Trabajador (PPT), el Movimiento Unión Soberanista (MUS), el Frente Socialista, el Movimiento Socialista de Trabajadores (MST) y otras organizaciones políticas nos hemos unido a organizaciones comunitarias, artistas, profesionales y sindicales. La Hermandad de Empleados Exentos No Docentes (HEEND), Prosol-UTIER, UNETE y muchas otras organizaciones y personas hemos convocado a una manifestación de protesta contra la propuesta Junta de Control Fiscal y por la descolonización de Puerto Rico. La movilización será el próximo 22 de marzo, a las 10 de la mañana frente a las instalaciones del Tribunal Federal en la calle Chardón. Es un día feriado nacional. Saldrán guaguas desde Aguadilla, Mayagüez, Ponce y Arecibo.

Bajo la consigna “Junta de Control Fiscal: esclavitud colonial” daremos comienzo a esta jornada de lucha que continuará el domingo Primero de Mayo, día en que se unirán todos los sectores del movimiento obrero organizado para reclamar respeto y dignidad, así como el derecho de nuestro pueblo a organizarse sin juntas coloniales.

La deuda gubernamental es impagable. La quiebra del gobierno colonial es un hecho. Los bonistas de Wall Street lo quieren impedir, pero se tendrán que conformar con los miles de millones de dólares en intereses ganados durante decenas de años. El futuro de Puerto Rico está en manos del pueblo. Movilízate y colabora en este importante momento de nuestra historia. Es hora de estar en la calle en reclamo a la descolonización y el respeto a nuestra dignidad.