MINH decide respaldar a candidatos del PIP y del PPT en elecciones

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San Juan, 31/01/2016 – Delegados del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), decidieron hoy en asamblea extraordinaria volcar su respaldo en las elecciones generales del próximo 6 de noviembre a los candidatos del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y los del Partido el Pueblo Trabajador (PPT).

El copresidente del MINH, Héctor Pesquera Sevillano, explicó que los sobre 200 delegados que asistieron al cónclave extraordinario en el Centro de Convenciones de Cataño, aprobaron una resolución en la que definieron su postura ante el Partido Nuevo Progresista (PNP) y el Partido Popular Democrático (PPD), al que han dado su respaldo en otras oportunidades.

“En la resolución se planteó que ningún miembro del MINH dará su apoyo a candidatos de los dos principales partidos (PPD y PNP) que han sido responsables y cómplices de las situaciones que enfrenta el país”, dijo a la agencia Inter News Service (INS) el copresidente del MINH.

Pesquera Sevillano reveló que tampoco habrá respaldo de los miembros de la colectividad para los aspirantes independientes a la gobernación, como Manuel Cidre o Alexandra Lúgaro, porque “no enfatizan en la situación del estatus (político)”.

Una posible excepción es la presidenta del Movimiento Unión Soberanista, María de Lourdes Guzmán, quien aspira como independiente a un escaño a la Asamblea Legislativa, por tener un historial de vínculo a la lucha por la independencia de Puerto Rico.

En las pasadas elecciones el MINH dio su respaldo a la candidatura de la actual alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz Soto, de la que posteriormente se distanció.

Al encuentro concurrieron los candidatos a la gobernación por el PIP, María de Lourdes Santiago, y el PPT, Rafael Bernabe, además de Manolo Coss en representación del movimiento de concertación ciudadana Vamos, y el dirigente independentista viequense Ismael Guadalupe.

En la asamblea se reconoció al preso político más antiguo del hemisferio, Oscar López Rivera, quien lleva 34 años en cárceles estadounidenses condenado por conspiración sediciosa por su lucha por la independencia de Puerto Rico.

“Tenemos la necesidad de unificar al independentismo”, expresó Santiago en su mensaje a los presentes.

La candidata a la gobernación por el PIP urgió además, que ante la situación económica y fiscal del país, se produzca una unidad entre los sectores independentistas.

Bernabe, por su parte, sostuvo en referencia al estatus político que “nuestro partido plantea que el problema de la relación (de Puerto Rico) con Estados Unidos es un problema que no se puede evadir”.

“Si algo hace el PPT es señalar que prácticamente todos los problemas de Puerto Rico tienen que ver con que nuestra economía está controlada por el capital externo”, declaró el candidato del PPT.

Fuentes: Inter News Service
Claridad

 

Retos de nuestra América: Homenaje a Martí en ocasión del 163 Aniversario de su natalicio

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Escrito por Alejandro Torres Rivera / MINH

En 1894 el Apóstol de la Independencia de Cuba, José Martí, anticipando lo que sería el inicio de la Guerra de Independencia la cual llamó ¨guerra necesaria¨, señaló en relación las islas de Cuba y Puerto Rico el papel que les correspondería jugar en la geografía de una América totalmente liberada del yugo colonial.

Indicó Martí: Es un mundo lo que estamos equilibrando: no son sólo dos islas las que vamos a liberar. Previamente, en su ensayo Las Antillas y Baldorioty, escrito el 14 de mayo de 1892, dedicado al prócer autonomista puertorriqueño Román Baldorioty de Castro, Martí expuso su visión sobre el carácter integrador del resultante de la lucha de independencia de las dos Antillas aún sujetas al poder colonial español en América Latina. Al expresarse, tomó en consideración el apetito imperialista de Estados Unidos frente a la dos Antillas de habla hispana aún sin emancipar en la América Hispana. Nos dijo el Apóstol cubano:

…No parece que la seguridad de las Antillas, ojeadas de cerca por la codicia pujante, dependa tanto de la alianza ostentosa y, en lo material, insuficiente, que provocase reparos y justificara la agresión como de la unión sutil, y manifiesta en todo, sin asidero de la provocación confesa, de las ideas que han de sostenerse juntas, o   juntas han de desaparecer, en el recuento de los pueblos libres. Por la rivalidaridad de los productos agrícolas, o por la diversidad de hábitos y antecedentes, o por el temor de acarrearse la enemiga del vecino hostil, pudieran venir a apartarse, en cuanto cayese en forma cerrada su unión natural, las tres islas que, en lo esencial de su independencia y en la aspiración del porvenir, se tienden los brazos por sobre los mares, y se estrechan ante el mundo, como tres tajos de un mismo corazón sangriento, como tres guardianes de la América cordial y verdadera, que sobrepujará al fin a la América ambiciosa, como tres hermanas… Las tres Antillas que han de salvarse juntas, o juntas han de perecer, las tres vigías de la América hospitalaria y durable, las tres hermanas que de siglos atrás se vienen cambiando los hijos y enviándose libertadores, las tres islas abrazadas de Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo.

En ocasión de conmemorarse el tercer año de la fundación del Partido Revolucionario Cubano, en su escrito titulado El alma de la Revolución, y el deber de Cuba en América, Martí escribe sobre el papel nivelador que le corresponde a estas tres islas, colocadas por la geografía entre dos grandes continentes. Indicaba que en uno se asienta un país ansioso por colocar a todo el Hemisferio bajo su tutela; en otro, con un origen latino común, emancipado del yugo colonial que aún se asienta en las Antillas, existe el resultado fragmentado de lo que fue o pudo ser en un momento dado en sus primeros años de independencia, el fruto de un proyecto integrador. La percepción martiana en ese momento, se inscribe en el mismo concepto que ya durante la década de 1870 había trazado Hostos cuando se refirió a las Antillas como el fiel de la balanza. Así Martí nos indica:

…En el fiel de América están las Antillas, que serían, si esclavas, mero pontón de guerra de una república imperial contra el mundo celoso y superior que se prepara ya a negarles el poder–mero fortín de la Roma americana; –y si libres– y dignas de serlo por el orden de la libertad equitativa y trabajadora –serían en el continente la garantía del equilibrio, la de la independencia para la América española aún amenazada y la del honor para la gran república americana del Norte, que en desarrollo de su territorio –por desdicha feudal ya, y repartido en secciones hostiles– hallará más segura grandeza que en la innoble conquista de sus vecinos menores, y en la pelea inhumana que con la posesión de ellas abriría contra las potencias del orbe por el predominio del mundo. –No a mano ligera, sino como con conciencia de siglos, se ha de componer la vida nueva de las Antillas redimidas. Con augusto temor se ha de entrar en esa grande responsabilidad humana. Se llegará a muy alto, por la nobleza del fin; o se caerá muy bajo, por no haber sabido comprenderlo. Es un mundo lo que estamos equilibrando: no son sólo dos islas las que vamos a libertar…

Simón Bolívar ya había advertido en carta enviada desde Guayaquil el 5 de agosto de 1829 a su amigo, el Coronel Patricio Campbell, que Estados Unidos parecía destinado por la Providencia a plagar a la América Latina de miserias a nombre de la Libertad. Martí también advirtió en sus escritos que las Antillas constituían una especie de trampolín desde el cual Estados Unidos pretendería extender sus dominios al resto de América Latina. Por esto, en las Antillas, Martí veía el muro de contención a la expansión imperialista de Estados Unidos sobre la América hispana; y en el triunfo de la lucha del pueblo cubano, la manera de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América.

En su pensamiento, Martí concibe las tres Antillas unidas, tal y como lo expresara en su escrito del 14 de marzo de 1892, titulado El Convite a Puerto Rico, en relación a nuestra patria y Cuba:

Unas son en el porvenir, como lo han sido unas en el pasado, el alma de Lares y el alma de Yara. Unos son hoy en la preparación, como fueron ayer en la cárcel y el destierro, los cubanos y puertorriqueños. Unos han de ser en la acción, para acelerar, con el esfuerzo doble, la libertad común.

Para Martí, la idea de la unión de las Antillas evocaba el sueño bolivariano de integración latinoamericana, plasmado en la frase del Libertador cuando enunciaba en 1814 en Pamplona, ante los soldados de Urdaneta, su expresión Para nosotros, la Patria es la América. Igual que hizo Bolívar cuando convocó al Congreso Anfictiónico en Panamá, recordando aquella Liga Anfictiónica de la Grecia Antigua que hizo las veces de instancia integradora de sus ciudades/estado; Martí veía en el futuro de las Antillas el resplandecer que tuvieron en el pasado aquellas ciudades griegas. Se trata de un ideario también compartido con Hostos.

Como Bolívar en su idea integradora de América Latina, Martí propulsaba en su ideario que las Antillas hicieran por sobre la mar a sangre y a cariño, lo que por el fondo de la mar hace la cordillera de fuego andino, que no es otra cosa que fundir nuestros pueblos en un todo.

Ese sueño de Martí toma también forma en los aportes hechos por el general dominicano Máximo Gómez, principal jefe militar en la conducción de la guerra necesaria iniciada por Martí en 1895. También la encontramos en los esfuerzos y aportaciones de figuras como Betances y Hostos a la causa de la independencia de Cuba; así como en la sangre generosa derramada por cubanos, puertorriqueños y dominicanos en la lucha por la independencia cubana.

Finalmente, recordemos esta noche lo indicado en Martí en su carta a Federico Henríquez y Carvajal, fechada en Montecristi el 25 de marzo de 1895, en la cual le indica: Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo.

Si hemos separado un espacio de nuestra intervención esta noche para enfatizar en la visión de Martí sobre el papel que le correspondía jugar a las Antillas Unidas dentro del marco de la lucha por la total y verdadera indecencia de América Latina, lo hacemos en la creencia de que se presentan hoy nuevas coordenadas en el Caribe y en el Hemisferio Americano que entrelazan la futura unidad de la Antillas en el esfuerzo nivelador previsto por el Apóstol.

El pasado 17 de diciembre de 2015 se cumplió un año desde las declaraciones hechas en Washington y La Habana por los presidentes de Estados Unidos y Cuba sobre los acuerdos alcanzados por ambos países para el restablecimiento de relaciones diplomáticas. Se anunciaba así el comienzo de un proceso dirigido a la normalización de relaciones políticas, diplomáticas y económicas entre dos Estados que al presente mantienen abiertas profundas diferencias. Es un hecho, que dentro del marco de lo que fue la Guerra Fría, el acercamiento entre Cuba y la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas a partir de la década de 1960, elevó aún más la importancia geopolítica de Puerto Rico para Estados Unidos dentro del marco de sus planes defensivos/agresivos en el Caribe. Es un hecho también documentado, cómo el desarrollo del socialismo en Cuba incidió con el reforzamiento del modelo político y económico de dominación colonial de Estados Unidos sobre Puerto Rico. Mientras Cuba pasó a ser el modelo inspirador de los procesos revolucionarios para los pueblos de América Latina; Puerto Rico, para Estados Unidos, pasó a ser la vitrina de la democracia estadounidense en el Caribe.

A pesar de que a nivel europeo la Guerra Fría cesó a partir de finales de la década de 1980; en el caso de América Latina, sus procesos sociales y políticos permitieron que el fantasma de la Guerra Fría perdurara todavía por varias décadas adicionales. La transformación de las luchas políticas en América Latina, transitando las mismas de las luchas insurreccionales armadas a procesos fundamentalmente políticos donde la vía electoral ha tomado una preeminencia, ha contribuido en alguna manera a la distensión en esta región del mundo. La normalización de relaciones entre Estados Unidos y la República de Cuba, junto al avance en nuestra América Latina de una reconceptualización del socialismo como sistema económico y político, ha abierto el camino a lo que hoy se llama en nuestros pueblos el ¨socialismo de Siglo XXI¨. La integración política, económica y diplomática de Cuba con su entorno caribeño y latinoamericano viene produciéndose a la par que en Puerto Rico, el modelo de subordinación colonial frente a Estados Unidos se encuentra en quiebra.

Si bien Cuba ha dado importantes pasos dirigidos a la actualización de su sistema económico, salvaguardando lo que considera son las conquistas fundamentales de su Revolución; en Puerto Rico, ante el fracaso del modelo colonial establecido con el Estado Libre Asociado, se impone para nuestro pueblo la inevitable necesidad de actualizar, desde el punto de vista del ejercicio de sus derechos soberanos, cuál ha de ser su futuro. Ante la quiebra del modelo colonial y ante la insuficiencia de poderes políticos que le permitan a nuestro país atender sus problemas más acuciantes, la única vía disponible para el pueblo puertorriqueño es la soberanía política, que en nuestro caso, sólo puede ofrecerla la independencia. Es ella la que nos podrá garantizar el poder político necesario para ajustar nuestras opciones en el desarrollo de un modelo político y económico que atienda, de una vez por todas, nuestras necesidades como pueblo.

La idea de una Confederación Unida de la Antillas, ideario del cual participaron Gregorio Luperón, Ramón Emeterio Betances, Eugenio María de Hostos y José Martí, es hoy una idea más vigente que nunca para nuestros respectivos pueblos. Mientras para el Padre de la Patria puertorriqueña, la libertad de Cuba sin la de Puerto Rico no sería más que una media independencia, y esto por pocos años solamente; Hostos nos decía que en las Antillas Mayores había un esbozo de nacionalidad tan natural, por inasequible que hoy parezca y aún invisible que sea a tardos ojos, que en ninguna otra ha hecho la Naturaleza tanto esfuerzo por patentizar su designio. Cuba, Jamaica, Santo Domingo, Puerto Rico, no son sino miembros de un mismo cuerpo, fracciones de un mismo entero, partes de un todo.

La visión de la Antillas Unidas en los idearios de Luperón, Betances, Martí y Hostos, como lo fue también antes en Bolívar con relación al Continente, se concebía como manifestación de una integración política, multiétnica, multirracial, multieconómica y multilingüística. Por eso para Hostos, por ejemplo, ese esbozo de nacionalidad del cual hablaba, trascendía el marco caribeño antillano coincidiendo con Martí al indicar que el día que a eso llegue la sociedad de las Antillas, formará en los tiempos venideros una nacionalidad de un carácter semejante, y tan poderosa y tan prepotente y tan viva y tan insinuante en la civilización universal, como aquella sociedad helénica que, en la cuna de las sociedades europeas, ocupó en el mundo antiguo, una posición geográfica y comercial que en el mundo moderno no tienen más que las Antillas.

Si la Antillas llegaran a su independencia en tiempo oportuno, en este gran tiempo en que vivimos, y lograran reconstituirse pronto y atrajeran a su círculo de acción al istmo y las repúblicas centrales– decía Hostos a la altura de 1884 en su escrito titulado ¨La que algún día será una gran nacionalidad¨–, tal vez quedaría eliminada para siempre una de las más formidables incógnitas del porvenir continental. Entonces, el Archipiélago y este pedazo de tierra que une los continentes del Nuevo Mundo, adquirirán por la navegación y el cambio aquella rápida fuerza que da la afluencia de los intereses universales hacia un centro.

Ese ideario de integración antillana, caribeña y latinoamericana late hoy entre los pueblos de América Latina y el Caribe. Vemos su expresión a través de esfuerzos como el ALBA y la CELAC, así como a través de diferentes instancias de integración económica en el continente suramericano y en el Caribe. La fuerza de esta propuesta de integración, en ocasión de recordar un aniversario más del natalicio de José Julián Martí Pérez, se impone como denominador común a nuestros pueblos. Es ella y no otra nuestra propuesta de futuro.

¡Qué mejor manera de honrar a José Martí esta noche en que definimos ese gran reto de integración para nuestra América, que insistir en el camino que nos trazaran nuestros patriotas del Siglo 19 en búsqueda de la concreción política de las Antillas Unidas, del Caribe Unido, de la América Latina toda unida!

Muchas gracias.

Ponencia del autor en el foro Retos en nuestra América: Homenaje a Martí celebrado el 28 de enero de 2016 en ocasión del natalicio del prócer cubano.

 

 

 

Ponencia ante la Asamblea Legislativa del Municipio de San Juan en apoyo a la resolución sobre el impago de la deuda

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Ponencia de Wilma E. Reverón Collazo, copresidenta del MINH en la Legislatura del Municipio de San Juan en apoyo al Proyecto de Resolución Num. 54 Serie 2015-2016 presentada por el asambleísta municipal del PIP, Lcdo. Adrián González, candidato a la alcaldía de San Juan, sobre el impago de la deuda que a su vez es en apoyo a la aprobación de la Resolución Conjunta del Senado 653 presentada por la senadora María de Lourdes Santiago del PIP.

Ponencia ante la Asamblea Legislativa del Municipio de San Juan en apoyo a la resolución sobre el impago de la deuda

Por: Wilma E. Reverón Collazo / Copresidenta del MINH

Puerto Rico tiene una deuda pública originalmente de $73 mil millones de dólares (el gobierno dice que la ha reducido en algo) que representa el 96% de su producto nacional bruto.

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Como se ilustra en las gráficas incluidas, el servicio a la deuda requiere la inversión del 44.1% del ingreso tributario que se recoge en la isla. [i]

El problema de la deuda pública para Puerto Rico como territorio no independiente se complica por las siguientes razones:

1. la falta de soberanía para tomar decisiones enfocadas en el exclusivo interés de nuestro pueblo;

2. corolario a lo anterior, la intervención de EEUU en la toma de decisiones que tienen como objetivo salvaguardar los intereses económicos de éste y  de los ciudadanos y empresas de la EEUU, no los el pueblo de Puerto Rico;

3. la falta de accesos al mercado financiero internacional, a los acuerdos bilaterales con gobiernos y organismos regionales afines y la limitación a acceder a los mercados e instituciones que la EEUU privilegia que nos limita a acudir a Wall Street, FMI, y fondos buitres de distintos plumajes:

4. el impedimento, torpedeo e intromisión de EEUU en relaciones económicas que sí pueden ser ventajosas para nosotros como lo son PetroCaribe y el ALBA/TCP.

5. imposición por EEUU de medidas económicas de austeridad contra el pueblo de Puerto Rico para coaptar los ingresos para sus intereses propios y los de sus protegidos.

Sin lugar a dudas, hay que tomar medidas inmediatas ya que existe una emergencia fiscal en Puerto Rico. Pero las soluciones que hasta ahora se plantean tendrían como resultado el pauperizar y empobrecer aún más a los sectores más frágiles y desventajados como lo son los envejecientes y la clase trabajadora que apenas puede cubrir sus gastos con los ingresos que recibe.

Por lo tanto el impago de la deuda debe ser la medida adoptada por el gobierno de Puerto Rico mientras no se cumplan las siguientes condiciones:

-Auditoría ciudadana de la deuda: No sabemos qué es lo que se nos está obligando a pagar, en qué se usó, quién asumió la obligación en nuestro nombre y si verdaderamente benefició al Pueblo de Puerto Rico;

-Exigimos una auditoría ciudadana con auditores escogidos por el pueblo a los cuales el gobierno tiene que proveerles toda la información solicitada;

-Se repudiará la deuda que no se pueda demostrar que ha sido contraída en beneficio del Pueblo de Puerto Rico;

-Se renegociarán los términos de la deuda legítimamente contraída; El gobierno de Puerto Rico debe retar las limitacones impuestas por la relación política ilegal que pretende imponer EEUU sobre Puerto Rico y cuya ilegalidad han admitido por voz del ejecutivo en su alegato ante el Tribunal Supremo de EEUU en el famoso caso de Sánchez Valle.

-Se impondrá responsabilidad económica y legal a los responsables del desastre administrativo fiscal.

La deuda odiosa y por lo tanto ilegal no debe ser pagada. Ese principio lo estableció EUA en el contexto de la Guerra Civil entre las colonias y luego en el contexto de le Guerra Hispano Cubana Americana donde estableció que la deuda que reclamaba el imperio español era ilegal porque no había sido en beneficio de los habitantes de la Isla, hoy la hermana República de Cuba, y se negó a reconocer y pagar la misma.

La segunda debe ser hacer una auditoria de los daños causados por las metrópolis a las territorios y pueblos bajo su administración, y como he propuesto reiteradamente en este foro, crear un fondo de reparaciones para ayudar a los territorios en su transición a la independencia. Les invito a leer mi trabajo sobre el Derecho a Reparación por el Colonialismo.

Para finalizar quiero leerles un fragmento de una carta que recientemente le enviara Oscar López Rivera a don Heriberto Marín sobre el tema de la deuda. (Ver carta manuscrita de Oscar López a Heriberto Marín al final de la página.)

Les dejo copia para circular entre los miembros de la Asamblea Municipal de la ponencia que di en el Seminario Regional del Caribe del Comité Especial de Descolonización que sesionó en Nicaragua en mayo de 2015, sobre  el tema de la deuda como impedimento al ejercicio de libre determinación y de un artículo sobre el Derecho a Reparación por los Daños Causados por el Colonialismo.  (Leer ponencia)

Los invito a que se salgan de la caja colonial y den una mirada libre y amplia hacia el mundo para buscar soluciones que no atenten contra las necesidades básicas de nuestro pueblo que tienen que ser atendidas para garantizar una vida digna.

[i] Gráficas son de: https://www.academia.edu/10946263/Puerto_Rico_between_Commonwealth_and_Statehood downloaded on May 11, 2015

29 de enero, 2016

Foto: En la vista sobre el Proyecto de Resolución 54 en la Legislatura Municipal de San Juan de la autoría del legislador municipal, Lcdo. Adrián González Costa, para apoyar la propuesta del PIP del cese del pago de la deuda. Hugo Rodríguez, Facebook

Carta de Oscar

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A la memoria de Hamlet Hermann Pérez: un revolucionario integral

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Escrito por Alejandro Torres Rivera / MINH

El 24 de abril de 1965, estando aún Juan Bosch refugiado en Puerto Rico bajo la protección de Luis Muñoz Marín, se produjo un levantamiento por algunas de las unidades militares de la capital dominicana que proclamaban el regreso a la Constitución de 1963. Mientras esto ocurría, José Francisco Peña Gómez, dirigente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), hacía un llamado en la radio al pueblo a tomar las calles proclamando el fin del Triunvirato establecido en el poder tras el golpe de Estado al presidente Juan Bosch.

La negativa de los integrantes del Triunvirato a abandonar el poder y el reconocimiento de que en dos importantes destacamentos militares, los soldados, proclamando el regreso a la Constitución de 1963 se habían alzado en armas, lanzó a las calles a la población contra el gobierno ilegítimo. De inmediato, otro sector de las Fuerzas Armadas dirigido por el General Elías Wessin y Wessin repudiaba el levantamiento cívico-militar y rechazaba el regreso a la Constitución de 1963.

El 26 de abril tropas del Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA) aledaño a la Base de la Fuerza Aérea de San Isidro, salieron a bombardear la Capital, incluyendo el Palacio Nacional. Mientras las tropas de Wessin y otros mandos militares se aprestaban a un asalto sobre Santo Domingo mediante el desplazamiento de unidades blindadas hacia el Puente Duarte, allí la población se agrupó para impedir el acceso por tierra de los militares a la ciudad.

Varios oficiales constitucionalistas bajo la dirección de un Coronel de nombre Francisco Alberto Caamaño Deñó, que antes se habían interesado por la intervención del embajador de Estados Unidos evitando un derramamiento mayor de sangre en el conflicto, ante la negativa del representante de Estados Unidos de intervenir en momentos en que el presidente provisional del gobierno constitucionalista se refugiaba en la Embajada de Colombia, se dirigieron a organizar al pueblo para la defensa del Puente Duarte. Ese Coronel, que junto a otros combatientes constitucionalistas organizaron la defensa del pueblo y logró el repliegue de las unidades provenientes de la Base de la Fuerza Aérea de San Isidro, se convirtió en aquel momento en símbolo de la defensa de la soberanía nacional del país y en portaestandarte del respeto a la Constitución derogada por los golpistas. Varios días después, el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó juró como nuevo Presidente Constitucional provisional en momentos en que a partir del 28 de abril, la Capital dominicana era objeto de una invasión por parte de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. En la operación militar estadounidense participaron 42 mil efectivos provenientes de la Infantería de Marina y de la 82 División Aerotransportada.

La resistencia de los militares constitucionalistas y el pueblo en armas frente a la invasión norteamericana  y los militares golpistas se extendió hasta el 31 de agosto, fecha en que las partes beligerantes suscriben el ¨Acta Institucional¨ que puso fin a la guerra. El 3 de septiembre Caamaño renunciaría a su cargo como Presidente provisional, asumiendo la dirección del país, Héctor García Godoy con la encomienda de reconstruir el Estado disuelto tras el Acta y organizar el regreso a un Gobierno Civil electo por el pueblo.

En su mensaje al país, con el mayor decoro y con el reconocimiento por parte de decenas de miles de dominicanos que se reunieron para escuchar su último mensaje como presidente, Caamaño fue enfático al señalar que si bien en el esfuerzo heroico del pueblo dominicano por restaurar el orden constitucional y la soberanía nacional de la patria dominicana no habían podido vencer, tampoco el pueblo dominicano había sido derrotado. La agenda de la Revolución gloriosa de abril de 1965 estaría aún incompleta. A  partir de entonces, comenzó un amplio y represivo  proceso de desarme de la población combatiente en el sector constitucionalista.

Tras un período de tiempo en el cual Caamaño se desempeñó como agregado militar en la embajada de la República Dominicana en el Reino Unido de la Gran Bretaña, eventualmente se desplazó a Cuba donde, junto a una preselección de combatientes dominicanos, comenzó el proceso de entrenamiento de integrantes de la organización política que ya dirigía. De entre esos hombres saldrían los ocho combatientes con quienes, junto a él, se iniciaría tras el desembarco efectuado el 3 de febrero de 1973 en Playa Caracoles, la lucha guerrillera en su país. En la operación de desembarco surgieron diversos inconvenientes. Los botes inflables para transportar los combatientes y sus pertrechos hasta la costa eran inadecuados. Parte del equipo, provisiones e incluso documentación esencial como fueron mapas de la zona de desembarco y operaciones quedaron en la embarcación. Uno de los expedicionarios se perdió durante el desembarco al saltar del yate ¨Black Jack¨ que los condujo a las costas dominicanas no llegando al punto y hora de reunión acordado. Procurando llegar a Santo Domingo por tierra, fue capturado más adelante. Con ello era detectada por el gobierno dominicano la presencia de guerrilleros en la zona.

Los integrantes de la guerrilla fueron Heberto Lalane José, Alfredo Pérez Vargas, Ramón Euclides Holguín Marte, Hamlet Hermann Pérez, Mario Nelson Galán, Claudio Caamaño Grullón, Juan Ramón Payero Ulloa y Toribio Peña Jáquez. Todos vestían uniformes del ejército dominicano.

Como parte de  su estrategia guerrillera, Caamaño aspiraba a desarrollar un frente armado en las montañas de República Dominicana en espera que organizaciones políticas dominicanas en el resto del país, particularmente del PRD, se sumaran al esfuerzo que él se proponía desarrollar en las montañas.

El esfuerzo guerrillero tuvo corta duración. Detectada la guerrilla y sin el necesario apoyo en el resto de la república a través de instancias de lucha popular urbana, se facilitaron las operaciones militares contra la pequeña agrupación guerrillera donde se distinguió el Sexto Batallón de Cazadores del Ejército dominicano al mando del Coronel Héctor García Tejada. Nos indica el guerrillero Hamlet Hermann que al medio día del 16 de febrero de 1973 se transmitía por la frecuencia utilizada por las fuerzas armadas la noticia en clave indicando: ¨A todas las águilas, a todas las águilas, aquí el Capitán Mejía. Tengo al caco mayor…y entonces corrigió, al coco mayor y a dos heridos.¨

En su libro Caracoles: la Guerrilla de Caamaño, Hamlet Hermann, veterano combatiente de la organización política 14 de Junio durante la insurrección cívico-militar de abril de 1965, narra que Caamaño fue capturado vivo; que a la 1:15 p.m. se recibió en el despacho del Presidente Joaquín Balaguer la noticia de la captura de Caamaño y que dos horas más tarde, abordando un helicóptero de las Fuerzas Armadas, se personó al lugar donde le retenían el contralmirante Ramón Emilio Jiménez Reyes, Secretario de las Fuerzas Armadas; el general Enrique Pérez y  Pérez, Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas; y el comodoro Francisco Amiama, subsecretario de las Fuerzas Armadas y asistente del Ministro de las Fuerzas Armadas de a República Dominicana.

Caamaño se encontraba amarrado y sentado en el piso. Se indica que sus heridas eran leves. Allí el general Jiménez, quien compartió con él como cadete en la academia militar, tuvo la oportunidad de conversar con el prisionero. Narra Hamlet Hermann que a eso de las 4:00 p.m. se escucharon diversas detonaciones; que las últimas palabras de Caamaño fueron “Aaah, entonces me van a matar. ¡Viva Santo Domingo Libre, coño!”

Se dice que en momentos en que se debatía qué hacer con Caamaño, Balaguer expresó que no existía una cárcel tan grande en República Dominicana como para alojar tal prisionero. La sentencia estaba dictada a partir de tal comentario. La orden de su ejecución llegó. A quienes se les responsabilizó para llevar a cabo su fusilamiento dispararon hiriéndolo pero no matándolo, por lo que correspondió a un coronel darle el tiro de gracia con una pistola calibre 45 en su cabeza. Mientras esto ocurría, otro soldado golpeaba su rostro con la culata de su fusil. Se ordenó incinerar el cadáver para no dejar rastro de su enterramiento. Sin embargo, a pesar de la gasolina rociada en el cuerpo por un teniente de nombre Juventino Matos, no pudo quemarse adecuadamente, procediendo sus captores a cortar en pedazos el cuerpo, depositándolo en varias fundas verdes.  Trasladados los restos a la Base de la Fuerza Aérea en Santo Domingo, fueron colocados en un avión C-46 de la Fuerza Aérea el cual despegó hacia el sur, en dirección al mar, donde fueron lanzados en puntos distintos para asegurar que nunca fueran localizados.

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Hamlet Hermann y Claudio Caamaño Grullón, los dos únicos sobreviventes de los 9 guerrilleros que desembarcaron por la bahía de Ocoa la noche del 2 de febrero de 1973.

Fueron dos los sobrevivientes del esfuerzo guerrillero: Hamlet Hermann y Claudio Caamaño. Estos combatientes fueron capturados muy extenuados y al borde del desfallecimiento en Villa Altagracia el 25 de marzo de 1973.

Con gran tristeza recibimos el pasado martes la noticia del fallecimiento de Hamlet Hermann a la edad de 80 años. Nacido el 5 de octubre de 1934 durante la Dictadura de Trujillo, obtuvo el título de Ingeniero Civil en 1957 y realizó estudios de posgrado en la República Dominicana y el exterior. Fue profesor en la Universidad Autónoma de Santo Domingo; trabajó para firmas estadounidenses entre 1960 y 1963 así como para la Dirección Provincial de Microbrigadas en la Provincia de La Habana entre 1974 y 1978. Su producción literaria es vasta habiendo publicado más de una docena de libros. Tuvo la capacidad de combinar el aspecto teórico en la lucha revolucionaria con la militancia política, incluyendo la lucha armada.

Desde el momento de su captura en 1973, Hamlet Hermann cumplió cárcel saliendo luego al exilio donde permaneció hasta 1979, una vez Balaguer perdió las elecciones y accedió a la presidencia del país el Dr. Guzmán del Partido Revolucionario Dominicano. En 1980 ingresó en el Partido de la Liberación Dominicana fundado por Juan Bosch, el cual entonces se definía como un partido de liberación nacional, donde formó parte de su Comité Central hasta 1992 cuando renunció a la militancia partidista. Aun así, para el año 2002 fungió como candidato a síndico (alcalde) del Distrito Nacional de la República Dominicana por el Movimiento Independencia, Unidad y Cambio (MIUCA).

Sus trabajos rescatando el legado histórico y político del Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó le colocan en la literatura dominicana como uno de sus principales biógrafos. Además de su libro en torno a la guerrilla de Caamaño, Hamlet Hermann hizo una aportación historiográfica de excepcional grado en su libro publicado en 1989 titulado El guerrillero y el general. En él, narrando aspectos del desarrollo de la guerrilla de propio y personal conocimiento, junto al general Ramiro Matos, oficial militar a cargo de las operaciones de contrainsurgencia de las tropas regulares del ejército dominicano en las operaciones contra Caamaño, nos presenta día por día, hora por hora, el desarrollo de las operaciones guerrilleras y militares desde el preciso momento del desembarco en Playa Caracoles hasta la captura de los remanentes del esfuerzo guerrillero en marzo de 1973. Se trata de un libro esencial a la hora de hacer un balance crítico del desarrollo de esta guerrilla en la República Dominicana.

Otro libro de importancia escrito por Hamlet Hermann, el cual fuera premiado en la Feria Internacional del Libro de 2008, fue el titulado El Fiero: Eberto Lalane José. Esta obra está dedicada a la figura de uno de los combatientes más emblemáticos del esfuerzo guerrillero de Caamaño, Eberto Lalane José. El autor nos narra la vida de este guerrillero, que habiendo perdido básicamente una mano y algunos de los dedos de otra en tareas clandestinas, cumplió sus responsabilidades en el entrenamiento y en el desarrollo de las operaciones guerrilleras como segundo al mando y persona de la confianza extrema del Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.

Ciertamente la muerte de Hamlet Hermann Pérez es una gran pérdida para el pueblo dominicano. Lo es también para todos aquellos que de una manera u otra nos sentimos vinculados con la historia de su país y la lucha de su pueblo lucha por la defensa de su soberanía nacional y por el adelanto de la justicia social.

Decía Don Pedro Albizu Campos que “el valor es lo único que le permite al hombre pasearse firme y serenamente sobre las sobras de la muerte; y cuando el hombre pase sobre las sombras  de la muerte es que entra en la inmortalidad.” En su legado revolucionario, Hamlet Hermann Pérez y sus compañeros de lucha son de aquellos que pasearon, más de una vez, sobre las sombras de la muerte entrando en la inmortalidad. Ese mérito  es el que le permitió sembrarse como semilla en la conciencia de su pueblo. Aquí, desde Puerto Rico, quienes conocimos su historia, honramos hoy su vida.

 

MINH expresa su solidaridad y abraza al compañero Fermín Arraiza y su familia en estos momentos de dolor

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El Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), expresa su más profunda y tierna solidaridad con el compañero de tantas luchas Lcdo. Fermín Arraiza Navas y con la familia de la Lcda. Francelis Ortiz Pagán.

En estos momentos queremos dejarle saber a Fermín y su familia que somos uno con él y su hija Camila en el dolor por la pérdida de su compañera y esposa.

Abrazamos su fortaleza y hacemos un llamado al pueblo de Puerto Rico para que apoyen los esfuerzos que se hagan para esclarecer este asesinato vil que le arrebató la vida a una joven madre y servidora pública que trabajaba por el derecho de las víctimas respetando los procesos para garantizar que los procesados por crímenes recibieran un trato justo y equitativo, como debe ser no importa quién sea la víctima o el perpetrador.

Fermín, cuenta con tus compañeros y compañeras del MINH para apoyarte y acude a nosotros en lo que necesites siempre, como tú siempre has estado ahí para nosotros.

 

Mirando al Sur: La lucha de independencia

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Vivimos momentos históricos y definitorios en la lucha por la libertad y el bienestar de Puerto Rico. El gobierno interventor yanqui ha tenido que aceptar públicamente que la soberanía sobre Puerto Rico la ostenta el Congreso de Estados Unidos. Somos una colonia de Estados Unidos, nunca lo hemos dejado de ser y el Estado Libre Asociado de Puerto Rico es un fraude monumental que se vino abajo. La coyuntura actual es muy favorable para los que luchamos por la libertad y la justicia social.

orinocoprEs el año del crecimiento independentista. Todas nuestras miras deben centrarse en educar y movilizar hacia la libertad y rechazar todas las propuestas de afincar aún más el colonialismo en Puerto Rico. Hablémosle al pueblo sobre de quién es la deuda, quién le debe a quién, y veremos realizarse nuestra más suprema aspiración: La independencia de Puerto Rico. Hablemos de unidad patriótica, de la necesidad de la independencia como instrumento para manejar la crisis, de detener el éxodo de talento boricua hacia Estados Unidos, de la camisa de fuerza que representa el colonialismo en este momento, de la urgencia de resolver nuestro problema colonial mediante la Asamblea Constitucional de Estatus.

La comunidad Internacional está lista para respaldarnos. La comunidad boricua en la Diáspora está en pie de lucha. Y los boricuas que residimos en la isla estamos listos para dar el máximo por educar, movilizar y organizar la lucha por la independencia.

Este es el año de la suprema definición: o yanquis o puertorriqueños.

Citamos al compañero Alejandro Torres Rivera al finalizar un reciente escrito sobre la situación por la que atraviesa Puerto Rico y reiteramos:

“Nunca antes habíamos tenido un mejor escenario para el avance definitivo en el ejercicio de la libre determinación del pueblo puertorriqueño; nunca antes los voceros del colonialismo en Puerto Rico habían estado tan aislados; nunca antes la quiebra del modelo colonial había sido tan evidente; nunca antes habían existido condiciones materiales y objetivas tan claras para avanzar en la ruta de la soberanía política y la descolonización”.

Puerto Rico mirando al Sur, columna semanal del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano de Puerto Rico en el periódico del gobierno bolivariano de Venezuela, Correo del Orinoco.

 

MINH respalda propuesta del PIP

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(San Juan, 16 de enero 2016). El presidente del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Rubén Berríos Martínez, propuso en días recientes una acción conjunta de los tres partidos políticos que representan posiciones de estatus, para atender la especial situación que se nos presenta como pueblo ante la admisión de Estados Unidos de que Puerto Rico es un territorio sujeto a los dictámenes del Congreso de Estados Unidos y que lo ocurrido en el 1952 con la aprobación de una Constitución no se puede interpretar como una sesión de poderes soberanos al pueblo de Puerto Rico.

Hace más de un siglo Eugenio María de Hostos propuso, ante la invasión y ocupación militar de Puerto Rico por Estados Unidos, un mecanismo similar para lidiar como pueblo, no como tribus separadas en partidos, con la grave situación que se nos presentó con dicha ocupación. El la llamo la Liga de Patriotas.

En el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), reconocemos que la propuesta de Rubén Berríos contiene los aspectos básicos del esfuerzo que realizó Hostos en dicho entonces. Como punto de partida, la propuesta plantea que la Asamblea Constitucional de Estatus es el mecanismo idóneo para lidiar con la solución a nuestro problema colonial. Pero que ante la inacción del PPD y la negativa del PNP, hay otros caminos que se deben explorar.

Como primer paso, el PIP propone una reunión entre los presidentes del PNP, del PPD y del PIP para buscar puntos de consenso que se puedan utilizar como agenda común en una reunión que se le solicitaría al presidente de Estados Unidos. Hay un asunto que debería ser el punto de partida: Puerto Rico no desea ser colonia de Estados Unidos.

Reconocido por el gobierno de Estados Unidos que Puerto Rico es un territorio bajo los poderes plenarios del Congreso de ese país, y constituyendo esa relación colonial un delito de acuerdo al Derecho Internacional, le corresponde a Estados Unidos adoptar una política de descolonización con relación a Puerto Rico. Ese seria el planteamiento que se le haría a Barak Obama en esa reunión, que constituiría el segundo paso de la propuesta.

El tercer paso de dicha propuesta es acudir en junio al Comité de Descolonización de la ONU para plantearle a dicho organismo, como representantes del pueblo de Puerto Rico, que ejerza sus buenos oficios para el proceso de descolonización que debe ponerse en marcha a la mayor brevedad.

La propuesta del PIP debe ser respaldada por todo el independentismo y más aun, por todo el pueblo puertorriqueño. La propuesta del PNP es celebrar una consulta Estadidad Si o No. El problema con esta consulta es que si gana el No, nos quedamos como estamos. La contrapropuesta del PIP es una consulta entre Estadidad y Soberanía. En esta última se incluirían independentistas y libre asociacionistas. Esto no le gusta a Pierluisi, pero el dialogo todo lo puede. Esa propuesta de la unidad entre soberanistas e independentistas ha sido la posición histórica del MINH. Nos complace el reconocimiento del PIP de que es necesaria la unidad de las fuerzas patrióticas, que solos no llegaremos muy lejos.

La Copresidencia del MINH respalda con entusiasmo la propuesta del PIP. Si algo adelanta, buena fue. Si se queda en la primera reunión sin posibilidades de acuerdos, seguiremos denunciando, educando y movilizando al pueblo y a la comunidad internacional a favor del proyecto de libertad nacional que no tiene marcha atrás.

Wilma Reverón Collazo
Julio Muriente Pérez
Héctor L. Pesquera Sevillano

Análisis del último mensaje del presidente Obama

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Escrito por Alejandro Torres Rivera / MINH

El pasado 12 de enero, Barack Obama, en su calidad de presidente de Estados Unidos de América, presentó su Informe sobre el estado de la Unión al pueblo estadounidense. De acuerdo con la Constitución de su país, el Artículo II, Sección 3, dispone que el presidente de Estados Unidos, ¨de tiempo en tiempo dará al Congreso información del Estado de la Unión y recomendará para su consideración medidas que juzgue necesarias y convenientes.¨

Esta tradición, iniciada bajo la presidencia de George Washington el 8 de enero de 1790, se ha venido desarrollando en Estados Unidos, pesar de que no todo el tiempo haya sido mediante una comparecencia oral del Presidente ante el Congreso. De hecho, entre el 1801, cuando Thomas Jefferson optó por someter su Informe por escrito y hasta la presidencia de Woodrow Wilson en 1913, los presidentes no solían comparecer a dar su discurso ante el Congreso. La práctica reiniciada por parte de Wilson, sin embargo, se ha mantenido por los pasados 93 años.

Quienes han tenido la oportunidad de observar el proceso que precede la lectura de un discurso por parte del Presidente, habrán notado que éste no se encuentra presente en el salón interior del Congreso hasta tanto no es invitado a comparecer por el Presidente(a) de dicho cuerpo. Igual ocurre en Puerto Rico con el Mensaje sobre el Estado del país que ofrece el gobernador anualmente. Se trata, en ambos casos de un discurso en el cual el funcionario al frente del Poder Ejecutivo debe hacer alguna descripción de los asuntos más urgentes del país, a la vez que poner en conocimiento a las Ramas Legislativa y Judicial, así como al pueblo, de las medidas o pasos que se propone tomar durante el año.

El discurso presentado por Obama este año, si bien constituyó una reiteración o prolongación de algunos temas y propuestas presentadas en sus anteriores discursos sobre el estado de la Unión, también presentó propuestas en alguna medida noveles o innovadoras.

En un discurso en el cual el presidente lucía muy relajado y confiado en sí mismo, lanzó de entrada el reto a los republicanos a trabajar en conjunto en varias ¨prioridades bipartidistas¨, las cuales identificó como ¨la reforma de la justicia penal y ayudar a la gente que está luchando contra la adicción a fármacos de prescripción.¨ Este señalamiento se produce en un contexto en su país donde cada vez son más las voces que se levantan reclamando la despenalización del uso de ciertas sustancias controladas consideradas hoy su consumo como ilegales. Tal es, por ejemplo, el caso del consumo con propósitos personales, medicinales o recreativos de la marihuana.

Otras propuestas que el presidente puso sobre la mesa fueron la prestación de ayuda a los estudiantes para programar un código informático y personalizar los tratamientos médicos para la población estadounidense. Si bien había sido una promesa de campaña de Barack Obama al acceder a la presidencia durante su primer cuatrienio, una vez más habló de la necesidad de una reforma al sistema de inmigración. A pesar de que hoy Obama pueda levantar como excusa el control republicano de la Cámara de Representantes y el Senado para justificar el fracaso de su promesa para una nueva ley de inmigración, lo cierto es que cuando tuvo el control del Congreso no lo hizo. Más aún, si bajo algún presidente se han incrementado las deportaciones de ciudadanos extranjeros en Estados Unidos, ha sido precisamente bajo su Administración.

En el tema de los derechos laborales, Obama abogó por mejoras en el salario mínimo, la igual paga por igual trabajo, y las licencias con paga. Estos, sin embargo, son asuntos sobre los cuales hoy Estados Unidos se encuentra muy rezagado con relación a otros países primermundistas.

En un discurso dirigido a dejar sentado para la historia lo que él considera es su legado al pueblo de Estados Unidos, Obama indicó que concentraría sus propuestas en medidas que tengan pertinencia para los ¨próximos cinco años, diez años y en adelante.¨ Destacó cómo su país había logrado bajo su administración recuperarse de ¨la mayor crisis económica en varias generaciones¨; reformado su sistema de salud, reinventado el sector de la energía, aumentado los beneficios del personal militar activo y para los veteranos; y apropiándose parcialmente de lo que es una determinación del poder judicial y no de la Rama Ejecutiva, logrado que ¨en cada estado¨ las personas pudieran casarse con la persona que aman.

En cuanto a los aspectos sustantivos de su discurso, Obama concentró en cuatro áreas esenciales: (a) la posibilidad de oportunidades y seguridad económica: (b) el uso de la tecnología a favor del ciudadano y no en contra de éste; (c) que Estados Unidos garantice la seguridad de Estados Unidos sin convertirse en el policía del mundo, algo que por primera vez que sepamos, Estados Unidos admite en un mensaje del presidente sobre el estado de la Unión; y (d) cómo Estados Unidos lograr proyectar su mejor cara en cuanto a sus virtudes en lugar de sus defectos.

Sobre el primer punto, el mensaje destaca cómo Estados Unidos ha logrado recuperar su estabilidad económica, criticando con la frase ¨vendiendo humo¨, a aquellos que insisten en su declive económico. Ello a pesar de que reconoce lo difícil que es para una familia estadounidense ¨salir de la pobreza¨; para los jóvenes ¨mucho más difícil comenzar sus carreras¨, y para los trabajadores, la posibilidad de ¨jubilarse cuando lo desean.¨ En el mensaje propuso mejor acceso a la educación universitaria y a las tecnologías; educación gratuita durante los primeros dos años de colegio para lo que denominó estudiantes ¨responsables¨ y reducciones en los costos de los estudios universitarios.

Para los sectores en Estados Unidos que trabajan, prometió el fortalecimiento del Seguro Social; la ampliación de la cobertura médica a bajo precio; un sistema de ¨seguro salarial en la transición de un empleo a otro; la transferencia de los derechos de jubilación de un empleo a otro y la ampliación de las ofertas de empleo. Interesantemente, sobre todo viniendo de Obama en un mensaje de esta naturaleza, admitió que ¨la crisis financiera no la causaron las personas que reciben cupones de alimentos; la provocó la imprudencia de Wall Street.¨

En el área de la investigación científica, formuló una especie de compromiso con la búsqueda y encuentro de la cura para el cáncer y el desarrollo de ¨fuentes de energía limpia¨. Señaló de paso su disposición a ¨presionar para cambiar la forma en que gestionamos nuestros recursos de petróleo y carbón.¨ Lo cínico en ello, sin embargo, es que tal ¨presión¨ proviene de quien durante su administración ha conferido permisos de exploración y extracción de petróleo en el Polo Norte y Alaska; ha ampliado los procesos de extracción de petróleo y gas natural utilizando la tecnología rechazada por grupos ambientalistas conocida como ¨fracking¨, todo ello para favorecer intereses económicos y no precisamente intereses vinculados a la protección del medio ambiente. Finalmente, Obama en este renglón abogó por el establecimiento de un ¨sistema de transporte del Siglo XXI¨, esto sin identificar a qué se refiere el uso del término.

La mitad de su discurso, sin embargo, está dedicado esencialmente al tema de la seguridad de Estados Unidos frente a sus amenazas. Reconociendo el alto costo que representa para dicho país el complejo militar-industrial, (el cual indica Estados Unidos gasta más en aspectos militares ¨que las siguientes ocho naciones juntas¨), señala que ninguna nación se atreve a atacar a Estados Unidos ni a sus aliados. Indica que el ¨sistema internacional¨ creado por su país tras la Segunda Guerra Mundial, le está ¨costando seguir el ritmo¨ de las nuevas realidades.

Para Obama, la prioridad número uno de Estados Unidos es ¨la protección del pueblo estadounidense y la persecución de las redes terroristas.¨ Pero de ahí a afirmar que el involucramiento de Estados Unidos en la multiplicidad de conflictos de los cuales participa forman parte de una ¨Tercera Guerra Mundial¨ es asumir el discurso de los enemigos de Estados Unidos. Refiriéndose a Al Qaeda o al ISIS, indica que ¨no son una amenaza¨ para la existencia nacional de Estados Unidos. De hecho, asumiendo un discurso de barricada, es decir, para las gradas, este ¨Premio Nobel de la Paz¨ lanza un reto al Congreso: ¨Si este Congreso se toma en serio el ganar esta guerra y quiere enviar un mensaje a nuestras tropas y al mundo, debería autorizar de una vez el uso de las fuerzas militares contra ISIL¨, también conocido como ISIS o EIIL. Si el Congreso recoge el guante del suelo y aprobara la apuesta hecha por Obama en su discurso, antes de concluir su mandato se habría desarrollado la tercera operación militar con fuerzas estadounidenses en tierra, mar y aire que este Premio Nobel de la Paz impulsaría en ocho años de administración.

Cual si fuera el Oráculo de Delfos en la Antigua Grecia, en su discurso Obama indica que aún sin la presencia del ISIS en Medio Oriente o en otras regiones, ¨la inestabilidad continuará durante décadas en muchas partes del mundo: en Oriente Medio, en Afganistán y Pakistán, en partes de Centroamérica, África y Asia.¨ Lo que no dice el presidente Obama es que si hoy tales situaciones existen y si hoy organizaciones como ISIS y Al Qaeda existen, es porque son las criaturas y los engendros de Estados Unidos y algunos de sus principales aliados. A pesar de la responsabilidad de Estados Unidos como país en el desarrollo de estos conflictos, Obama evade cualquier tipo de responsabilidad indicando que Estados Unidos no puede hacerse cargo y reconstruir cada nación o Estado que entre en crisis.

El mensaje reivindica para Estados Unidos, una vez más, la doctrina de la guerra preventiva. A tales efectos, Obama proclama que su país. ¨siempre entrará en acción, de ser necesario por su propia cuenta, para proteger nuestro pueblo y a nuestros aliados; pero con respecto a los temas de interés global, movilizaremos al mundo para que trabaje con nosotros, y nos aseguraremos de que otros países pongan su parte.¨

Sobre algunos temas de carácter global, señala como éxitos de su Administración y claro está de su legado (sin reconocer méritos a nadie más), el Tratado sobre uso de la energía atómica por parte de la República Islámica de Irán y la detención de la epidemia del ébola en África. Al así hacerlo, deja de reconocer los esfuerzos de otros Estados como la Federación Rusa en los esfuerzos para el Tratado sobre uso de la energía nuclear por parte de Irán; como también la extraordinarias aportaciones hechas por la República de Cuba en el combate contra el ébola en África.

En el caso de la Alianza Transpacífica señala con gran entusiasmo cómo gracias ese Tratado, Estados Unidos logra reducir en los países que lo integran los impuestos que antes imponían éstos en la protección de sus propias economías a 18 mil productos provenientes de Estados Unidos. De esta manera, igualmente en su discurso, Obama se vanagloria de que ahora, ya no es la República Popular China quien ¨determina las reglas en esa región si no nosotros.¨

Otro aspecto que destaca como un logro por parte de su Administración es el restablecimiento de relaciones con Cuba, urgiendo al Congreso a que termine de una vez el Bloqueo impuesto por Estados Unidos. En realidad, si algo indica el restablecimiento de relaciones entre estos dos países es el gran triunfo del pueblo cubano, que en la defensa de su soberanía y su Revolución, aún al precio que ha habido que pagar en más de medio siglo de Bloqueo, ha logrado imponer a Estados Unidos una rectificación histórica a decisiones adoptadas por administraciones demócratas y republicanas.

Con relación a situaciones de compromiso de Estados Unidos con países como Colombia o Ucrania, se mantiene por Obama la misma postura de los pasados años. En su discurso insiste en cumplir la promesa hecha cuando era candidato a la presidencia hace siete años: el cierre de la prisión de Guantánamo. Esta vez sin embargo, el fundamento de derechos humanos desaparece siendo sustituido por meras consideraciones económicas y políticas: es muy costoso para Estados Unidos el mantenimiento de la prisión; y su permanencia, sirve a manera de ¨panfleto de reclutamiento¨ para los enemigos de Estados Unidos.

Sin hacer una referencia directa al pre candidato republicano Donald Trump al referirse a que se prohíba la entrada de musulmanes a Estados Unidos, hizo un llamado a ¨rechazar cualquier política que apunta a determinadas personas por motivos de raza o religión.¨ Por ello señala, que cuando ¨los políticos insultan a los musulmanes, cuando se destroza una mezquita, o un chico es víctima del bulling, eso no nos hace más seguro.¨ Estas palabras, sin embargo provienen dentro del marco de uno de los cuatrienios más violentos contra ciudadanos negros y otras minorías, sean raciales en Estados Unidos, incluyendo minorías religiosas no cristianas, como es la religión musulmana.

Como otros presidentes en el pasado y como él mismo ha dicho en mensajes anteriores, se recurre al discurso de lo que significa la democracia en Estados Unidos como si ese fuera el parámetro de lo que debe ser la democracia para el resto del mundo. Se pierde de perspectiva el hecho de que es precisamente en Estados Unidos donde precisamente esa democracia cada vez se encuentra más reducida para sus minorías; cuando los derechos que ofrece su Constitución cada vez desde el punto de vista práctico, se reducen más para la generalidad de sus ciudadanos; cuando cada día las minorías en Estados Unidos son más cercadas por un Estado que les oprime y reprime; y cuando cada vez más, el carácter guerrerista de ese país se hace más crudo destruyendo Estados que hasta ahora, con sus virtudes y deficiencias, eran estados funcionales sustituyéndolos por ¨Estados fallidos¨.

Mientras esto ocurre, aquí en Puerto Rico se reclama ante Obama y Obama hace el sordo, que se excarcele a Oscar López Rivera mediante la conmutación de su sentencia; que Estados Unidos asuma su responsabilidad con la crisis fiscal que vive su colonia; que Estados Unidos asuma su deber y responsabilidad en viabilizar el ejercicio del derecho a la libre determinación del pueblo puertorriqueño; que Estados Unidos descontamine los terrenos de Vieques, Culebra y Desecheo; y que Estados Unidos cese la conculcación de los derechos soberanos del pueblo puertorriqueño. Sobre esto y mucho más Obama guarda silencio limitándose a indicarle ante el requerimiento hecho sobre la crisis económica en Puerto Rico por parte del Comisionado Residente, la frase: ¨we are working on that¨ (estamos trabajando en eso).

Más allá de su presidencia y lo que Obama como presidente considere ha sido su legado, Puerto Rico y el mundo sigue en espera de que algún día, algún presidente de ese país, reconozca para el resto de la humanidad lo que es el derecho que Estados Unidos reclama para sí mismo: el derecho de cada pueblo a su libre determinación y el derecho a escoger por ellos mismos el tipo de sociedad que entiendan les corresponde, ello sin injerencia extranjera de clase alguna.

 

¿Quién traza la ruta?

Escrito por José E. Rivera Santana / MINH

Conviene comenzar confrontando una idea que desde hace unos años viene pululando, repitiéndose y encontrando eco en algunos, sobre todo después de la salida de la marina de guerra de Estados Unidos de Vieques y la clausura de la base naval Roosevelt Roads en Ceiba. Se alega que Puerto Rico ya no es del interés del gobierno estadounidense, que perdió su valor estratégico militar y que, además, es una carga económica para el imperio.

La idea parece tener lógica. Efectivamente, la entidad que dominó y ejerció mayor peso en el dominio colonial sobre Puerto Rico, cerró sus instalaciones principales como resultado de la movilización masiva y unánime del pueblo puertorriqueño. De no haber ocurrido aquella explosión de patriotismo, que se cuajó alrededor de la consigna “Paz para Vieques”, todavía tendríamos la presencia de la Armada y sus actividades militares contaminantes y dañinas a la salud de la población y de los ecosistemas. Cierto es que coincidió con cambios en la tecnología militar y otros adelantos que le restaron prioridad al tipo de ejercicios y prácticas militares, pero de lo que no quedó duda, fue el interés de la Marina por mantener sus instalaciones. Nadie debe olvidar los diversos ofrecimientos económicos millonarios lanzados por el gobierno estadounidense para chantajear a los viequenses y a todos los puertorriqueños como carnada que nos llevara a desistir del reclamo justo del cese de las actividades militares en la Isla Nena. No lo lograron y el entonces presidente de Estados Unidos George Bush tuvo que reconocer que“…esos vecinos no nos quieren allí”…

Ahora bien, los cambios en las tecnologías militares no le restan ni un ápice de valor a la posición geográfica de Puerto Rico y su contexto político regional y continental. Es decir, la posición geopolítica, no ha variado. Lo dispuso así, por un lado, la naturaleza y la evolución geológica del Caribe y, por otro, los procesos políticos de intensa efervescencia que se están produciendo en nuestro entorno caribeño y latinoamericano. Borinquen sigue ubicada en una de las áreas del planeta de mayor tráfico comercial, ubicada estratégicamente cerca de la principal vía interoceánica del continente y en donde, además, se desatan las principales confrontaciones políticas e ideológicas entre el neoliberalismo y las propuestas alternativas a este.

Sobre el argumento de la “carga económica” que representa Puerto Rico para las finanzas yanquis, los datos oficiales no lo sostienen. El país importa (le compra) de Estados Unidos sobre $22 mil millones al año y exporta (le vende) sobre $51 mil millones, por lo que sigue siendo su mercado principal en el Caribe1, el segundo en América Latina y el tercero en todo el hemisferio2, amén de que ese intercambio comercial tiene que hacerse en los barcos chatarras de la marina mercante más costosa, por imposición de la Ley Jones de 1920.

Las ganancias de sus corporaciones manufactureras ascienden a $36 mil millones anuales. Y las ganancias de los acreedores de la deuda del país siguen siendo muy lucrativas. La deuda se le está pagando y todo indica que se le seguirá pagando. Nada lo va a impedir, aunque implique el cese de servicios públicos esenciales. Mientras tengamos el presente estatus colonial: los pagos se emitirán, ya sea por voluntad de los administradores peleles de la colonia o por imposición del tribunal federal.

En cuanto a las llamadas “ayudas federales” ‒cuando se despeja lo que son derechos adquiridos y pagados por las personas‒ tales “ayudas” podrían cifrarse en el orden de $4 mil millones, por lo que languidecen ante el monto total de los beneficios que salen del país hacia la metrópoli. O sea, la colonia sigue siendo un negocio muy lucrativo para el imperio. Precisamente, para eso son las colonias. De ahí, la importancia en insistir que el régimen colonial es el principal instrumento de las empresas y acreedores estadounidenses para mantener su control económico y multiplicar sus ganancias multimillonarias. Reconocer esto es importantísimo, porque es la médula del desafío que enfrentamos y no hay forma (responsable y seria) de proponer soluciones y transformaciones a la debacle económica que padece el País si no nos liberamos del estatus colonial.

Lo anterior tiene que llevarnos a descartar (y lo lamento por aquellos que piensan distinto y se mecen en la hamaca) que la independencia y la descolonización de nuestra Patria ocurrirá por default. Los imperios no “sueltan” sus colonias. La idea baladí que Muñoz Marín vendió (y todavía muchos le compran) del imperialismo bobo o bueno, fue una de sus tantas ofensas a la inteligencia de nuestro pueblo. Y si algo lo confirma, es la posición asumida “recientemente” por el Congreso y el Ejecutivo estadounidense. No cabe la menor duda que la política, la visión y el interés de los gobernantes gringos ha sido y es mantener el territorio, la colonia, el régimen de subordinación, si posible disfrazado pero también de forma cruda, de ser necesario.

En esa dirección soplan los vientos, esta vez con fuerza huracanada. La Junta Federal de Control Fiscal, propuesta recientemente por el congresista republicano Sean Duffy y sugerida también por Casa Blanca, va dirigida a eliminar o hacer inoperante los menguados y míseros espacios de gestión autonómica. Es otro chantaje de los gobernantes estadounidenses en su mejor tradición imperial: Capítulo 9 a cambio de Junta Fiscal.

Así las cosas, el panorama se nos presenta con bastante claridad. Las pantallas, el maquillaje y los distintos embelecos para disfrazar la imposición colonial se han esfumado. La hora que vivimos es única y decisiva. Nuestra historia demuestra que ha sido en los momentos críticos, difíciles y borrascosos cuando las fuerzas comprometidas con la dignidad y el futuro para nuestro pueblo sacan energía y voluntad para trazar la ruta a seguir. Ese profundo amor y compromiso patriótico yace en nuestra gente, particularmente en los que creemos y queremos la independencia, y la plena libertad política y económica para nuestro País.

Con sus fortalezas y debilidades, con sus altas y bajas, nadie puede negar que el movimiento independentista ha sido la principal fuerza política que ha confrontado a los imperios que han ocupado nuestra Patria. A lo largo de los más de cien años del colonialismo estadounidense, las batallas más importantes de nuestro pueblo han sido trazadas por el independentismo. Basta mencionar algunas: la imposición del inglés como principal idioma en las escuelas; la gesta épica de Don Pedro Albizu Campos y los nacionalistas de enfrentar sin vacilación el régimen colonial en su fase más despótica y denunciar la farsa del estado libre asociado; el freno a la explotación minera a finales de la década del sesenta y principio del setenta; la oposición al militarismo y al servicio militar obligatorio; el rescate de las playas del afán privatizador y la protección de los sistemas naturales y ecológicos; la lucha contra la presencia de la marina de guerra de Estados Unidos en Culebra y Vieques con sus consecuentes victorias; la denuncia de la condición colonial de Puerto Rico en foros internacionales (ONU, Países No-Alineados, CELAC, entre otros), y las propuestas de otro modelo económico basado en la satisfacción de los derechos y necesidades humanas fundamentales.

No menos importante que lo anterior, es innegable que el independentismo ha sido la fuerza política dispuesta a los más altos sacrificios. A quienes las agencias yanquis han perseguido, encarcelado y asesinado ha sido a los y las luchadoras por la independencia. También, ha sido el independentismo el que ha estado dispuesto al uso de distintas formas de lucha. Ciertamente es el que ha trazado la senda.

Entonces, nos enfrentamos nuevamente a uno de esos momentos cruciales de nuestra historia. Corresponde darle continuidad a lo que ha caracterizado al patriotismo puertorriqueño y convertirnos esta vez, no solo en la fuerza principal sino en la mayoritaria. Las condiciones están propicias, es la hora de actuar unidos, forjando las alianzas necesarias y convenientes con otros sectores.
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1. Junta de Planificación, Indicadores Económicos de Puerto Rico, Año Fiscal 2015.
2. Según datos del Banco Mundial, 2014.

 

Fuente: 80grados

 

Mal tiempo para el político tradicional

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Escrito por Noel Colón Martínez / MINH

El año 2016 se perfila como uno de intensa discusión sobre las relaciones jurídico-políticas entre Estados Unidos y Puerto Rico. La reciente posición asumida por el gobierno de Estados Unidos al comparecer ante el Tribunal Supremo de ese país expresó lo que la mayoría de los puertorriqueños damos por sentado, o sea, que la relación impuesta sobre Puerto Rico se enmarca, y está controlada, sin limitaciones, por los términos de la famosa cláusula territorial de la constitución norteamericana.

Todos sabemos que somos un territorio de los Estados Unidos desde que, al firmarse el Tratado de París, cambió el ejercicio de la soberanía de España a Estados Unidos, viniendo Puerto Rico a convertirse en una posesión, propiedad, territorio o como se le quiere denominar al dominio que se habría de ejercer según se consignó en el Artículo IX: “Los derechos civiles y la condición política de los habitantes naturales de los territorios aquí cedidos a los Estados Unidos se determinarán por el Congreso”.

A ejercer ese derecho pleno Estados Unidos no ha renunciado nunca. Ni por las Órdenes Militares, ni por la Carta Orgánica Foraker, la Ley Jones, la Ley 600 de 1950, ni al suscribir la Carta del Atlántico o la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos o ninguna convención internacional o comparecencia en la ONU, Estados Unidos ha renunciado a su pleno poder sobre Puerto Rico. Ellos creen que la democracia y el colonialismo son compatibles y el uso indiscriminado del poder les impide entender el asunto de otra manera.

A mi juicio el momento en que más cerca estuvo Puerto Rico de lograr algún grado de soberanía política ocurrió durante la discusión de nuestro caso colonial en la ONU en 1953 cuando se produjo una atmósfera de renuncia o revisión del poder imperial sobre nosotros. Nunca asomó sin embargo la más remota posibilidad de que se limitaría el poder del Congreso para legislar sobre Puerto Rico. Ese poder deja al arbitrio del propio Congreso que se expandan o se achiquen algunos poderes de gobierno interno pero siempre reteniendo ellos el poder de dar o quitar de manera unilateral.

Ahora, en medio de una enorme crisis económica y luego de haberse expresado nuestro electorado, por indudable mayoría, opuesto a la presente y desigual relación jurídico política; cuando se manifiesta una generalizada protesta contra prácticas comerciales injustas, como la aplicación de las leyes de cabotaje o la exclusión del poder de las agencias e instrumentalidades públicas de reclamar la protección de la quiebra en caso de graves insuficiencias económicas, el gobierno se adelanta a recordarnos que su política es restrictiva, invitando al más alto tribunal de aquel país a repudiar una interpretación que por largos períodos se consideraron como aceptable en nuestro caso. Tanto la quiebra como la doble exposición.

Aunque ciertamente tienen el fundamento de su poder territorial el mensaje es el del imperio que no está dispuesto a permitir ninguna transgresión a sus facultades soberanas. Las facultades de cuasi soberanía que ejercía Puerto Rico en los casos de doble exposición no añadían ni restaban nada al poder judicial de Estados Unidos. Si el Tribunal Supremo de allá deja las cosas como estaban antes de decidirse el caso de Sánchez, amplía nuestro ámbito de poder; si se confirma al Supremo de aquí se reduce nuestro ámbito de poder. Si la discusión es si ellos pueden hacerlo, si les asiste el derecho según ellos lo han establecido, la contestación tiene que ser claramente en la afirmativa. Son los dueños del circo con una reglamentación que les permite disponer de los territorios y de trazar mediante la reglamentación que se les antoje la política pública territorial.

Lo interesante del momento histórico que atravesamos es que tanto el Departamento de Justicia de Estados Unidos como nosotros los anticolonialistas, los que aspiramos a una soberanía sin cortapisas, a un Puerto Rico libre y abierto al mundo, coincidimos en que la presente condición es de naturaleza territorial según ellos y colonial según el resto del mundo.

En Puerto Rico, desde la incursión de David Bernier a la política electoral, de nuevo se reinicia la discusión sobre unas aspiraciones a lograr relaciones futuras con Estados Unidos sobre bases no territoriales y no coloniales pero manteniendo el vínculo de la ciudadanía. De esas expresiones que sufren el problema de la espontaneidad, reflejo para muchos de falta de reflexión, se añade el desastre económico que sufre el país. Esa mezcla añade dudas pues el país recuerda que el PPD tiene un compromiso de convocar una Asamblea Constitucional de Estatus durante el presente cuatrienio si ciertas condiciones no se producían y hasta ahora no se han producido. Bernier será el próximo Presidente del PPD dentro de unos días y en ese carácter viene obligado y responsabilizado al cumplimiento de la oferta programática.

Contrario a lo que ha sido la historia del PPD, Bernier será su presidente pero no gobernador. Podrá sugerir pero no actuar para la acción legislativa sobre el asunto, lo que agravará la falta de credibilidad de su partido. El PPD viene hablando de la Asamblea Constitucional de Estatus desde la gobernación de Sila María Calderón, que adoptó el tema el 25 de julio de su último año en la gobernación. El compromiso más articulado lo ofreció Aníbal Acevedo Vila cuando delegó en William Miranda Marín la redacción de la propuesta programática. Pero hay un problema de fondo con las promesas del PPD relativas a la Asamblea Constitucional de Estatus como mecanismo para destrancar el problema de las relaciones políticas con Estados Unidos. El problema radica en la demanda consistente de todo el liderato de su partido cuando proclaman la necesidad de un ELA no colonial y no territorial pero a la vez insisten en la necesidad de retener la ciudadanía americana como vínculo indispensable.

Pienso que puede teóricamente existir un vínculo de ciudadanía compartida entre Estados Unidos y Puerto Rico luego de desatarse el nudo colonial. El problema reside en proclamar de antemano que la ciudadanía es un vínculo sin lo cual el nexo no territorial y no colonial no sería aceptable para los estadolibristas. Plantearlo así constituiría poco menos que un fraude pues no depende de los puertorriqueños la retención o no de esa ciudadanía. En ausencia de previas y serias consultas con Estados Unidos los anuncios suenan a carnada electoral para luego no hacer nada. Además, y de apariencia igualmente fraudulenta, sería prometer la actual llamada ciudadanía como aquello a lo que se aspira en el caso de un verdadero cambio de estatus si, como debemos presumir, se encaminan a intentar el establecimiento de un estatus de libre asociación.

No existe la ciudadanía americana en ninguna relación de libre asociación existente en la actualidad. El único territorio en fideicomiso del Pacífico que se planteó la conveniencia de retener la ciudadanía americana terminó lográndola pero con la condición de mantenerse bajo la cláusula territorial de la Constitución federal. Ese territorio ahora permanece como una colonia de Estados Unidos igual que Puerto Rico. Los otros territorios se convirtieron en estados libres asociados, con soberanía y sin ciudadanía americana. Ninguno de ellos ha manifestado interés en retornar a su situación anterior.

Fuente: Claridad