Declaración de Intención, Frente Amplio Pro Asamblea Constitucional de Estatus

pr

Por Frente Amplio Pro Asamblea Constitucional de Estatus

Luego de estudiar, analizar y discutir detenidamente la realidad política puertorriqueña en este momento resulta evidente que el reclamo del pueblo puertorriqueño de un cambio en sus relaciones políticas con los Estados Unidos de América se encuentra procesalmente estancado.

DECLARACIÓN DE INTENCIÓN, FRENTE AMPLIO PRO ASAMBLEA CONSTITUCIONAL DE ESTATUS

14 de julio de 2015

Luego de estudiar, analizar y discutir detenidamente la realidad política puertorriqueña en este momento resulta evidente que el reclamo del pueblo puertorriqueño de un cambio en sus relaciones políticas con los Estados Unidos de América se encuentra procesalmente estancado. En el plebiscito celebrado el 6 de noviembre de 2012 una mayoría absoluta de más del cincuenta y cuatro por ciento (54%) del electorado participante en la consulta expresó su rechazo a la actual relación política.

En consideración a esa realidad y los escenarios que podrían producirse en el futuro previsible en los que con toda probabilidad se intente frustrar las aspiraciones de nuestro Pueblo, con el propósito de promover y alcanzar la superación de ese estancamiento, los suscribientes, unos en nuestro carácter personal y otros en representación de diversas organizaciones profesionales, religiosas, políticas, comunitarias, culturales y de cualquier otra índole por la presente ACORDAMOS y DECLARAMOS NUESTRA INTENCIÓN de constituirnos formalmente en un FRENTE AMPLIO para promover e impulsar entre nuestro pueblo – residente en el archipiélago boricua y en la diáspora – así como entre las autoridades legislativas y ejecutivas del Estado Libre Asociado de Puerto Rico y de los Estados Unidos de América la adopción de la ASAMBLEA CONSTITUCIONAL DE ESTATUS (ACE) como el mecanismo más justo y adecuado para convertir en realidad la voluntad descolonizadora de nuestro pueblo.

La Asamblea Constitucional de Estatus que proponemos es aquella convocada en atención a la voluntad del pueblo de Puerto Rico y su derecho inalienable a la libre determinación expresaba libremente en un referéndum convocado a tales efectos. Esta será un cuerpo político compuesto por delegados nacionales boricuas electos por el Pueblo de Puerto Rico mediante sufragio universal secreto y directo. Será la depositaria de la soberanía del Pueblo de Puerto Rico y representará el mandato del Pueblo de Puerto Rico para revisar sus relaciones con Estados Unidos de América.

La ACE se constituirá al amparo de la propia personalidad, capacidad deliberativa y de negociación del pueblo de Puerto Rico. Ni el proceso de constitución ni el funcionamiento de la misma estará bajo el control de los partidos políticos. Podrán nominar delegados los partidos políticos principales, otros partidos políticos, grupos por petición, las asociaciones, grupos y organizaciones así como personas independientes.

La ACE así, electa, constituida e investida de capacidad jurídica suficiente, sesionará independientemente del término del gobierno del Estado Libre Asociado de Puerto Rico y de la administración que esté vigente durante sus deliberaciones, negociación y aprobación final del Pueblo.

Luego de deliberar, la ACE formulará sus propuestas para la aprobación del Pueblo, la elección de representantes y la negociación con los organismos competentes del gobierno de Estados Unidos de América.

Toda propuesta que emane de la ACE conllevará que toda relación futura de Puerto Rico con los Estados Unidos de América será sobre bases no coloniales no territoriales.

La ACE sesionará hasta concluir sus trabajos en San Juan, Puerto Rico.

En caso de que los cuerpos legislativos se negaren reiteradamente a aprobar legislación al respecto nos reservamos el derecho a convocar al Pueblo a una Asamblea de Estatus desde la Sociedad Civil.

En testimonio de ello firmamos en presente en San Juan, Puerto Rico, hoy día 29 de junio de 2015.

[Firmaron personalmente la original:]

Alianza Pro Libre Asociación Soberana, Gladys Escalona de Motta;
José Alberto Álvarez Febles;
Colegio de Abogados(as) de Puerto Rico, Lcdo. Mark Bimbela;
Noel Colón Martínez;
Com. de Des. Const. del Col. de Agobados(as), Lcdo. Alejandro Torres;
Efraín Negrón; Convergencia Nacional Boricua (Conabo), Luis Toro Goyco;
Concilio de Iglesias de Puerto Rico, Rvdo. Héctor Soto;
ELA Soberano, Senador Cirilo Tirado;
Fed. Puertorriqueña de Trabajadores, Ramón Torres;
Rvdo. Heriberto Martínez Rivera;
Movimiento Independentista Nacional Hostosiano, Julio Muriente;
Movimiento Unión Soberanista, Lcda. Rosa Bell Bayrón;
Rep. a la Cámara, Lcdo. Manuel Natal;
Organización Pro Desarrollo Social, Orlando Velázquez;
Prof. Luis E. Romero; Alcalde de Hormigueros, Pedro J. García Figueroa;
Senadora Rossana López;
Lcdo. Domingo Emmanuelli;
Presidenta Legislatura Municipal, Cabo Rojo, Prof. Evelyn Alicea;
Senador Antonio J. Faz;
Senadora Mari Tere González;
Colectivo Economistas Universitarios, Dr. José I. Alameda

Copresidencia del MINH en reunión del Foro de Sao Paulo

wreveron-jmuriente

Los copresidentes del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), Wilma E. Reverón Collazo y Julio A. Muriente Pérez representarán a la organización en el encuentro del Foro de Sao Paulo, que se celebrará en la ciudad de México del 29 de julio al 1ro. de agosto.

El Foro de Sao Paulo agrupa a decenas de organizaciones progresistas y revolucionarias de América Latina y el Caribe. Esta organización amplia y plural ha respaldado  consistentemente el derecho de Puerto Rico a su autodeterminación e independencia nacional.

El Foro de Sao Paulo se fundó en 1990, coincidiendo con años en que se dieron importantes procesos políticos como los de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, entre otros.

La participación de dirigentes independentistas en eventos tan importantes como este encuentro, contribuye grandemente al desarrollo de la solidaridad de representantes de todo el subcontinente con nuestra causa.

Los copresidentes del MINH tienen programadas reuniones con dirigentes de la izquierda latinoamericana y caribeña, así como la participación n talleres, plenarios y otras actividades de solidaridad.

 

Historias para no olvidar: 25 de julio

pr

HISTORIAS PARA NO OLVIDAR: 25 DE JULIO

Por Vilma Soto Bermúdez / MINH

En este día… Gloria a quienes han sabido defender la Patria aun a costa de su vida.

25 DE JULIO DE 1978: LA  MASACRE DEL CERRO MARAVILLA

maravilla

Nos asesinan en cerro Maravilla a Carlos Soto Arriví y a Arnaldo Darío Rosado, jóvenes universitarios emboscados por la policía.

25 DE JULIO DE 1952: EL “ESTADO” FANTASMA

pr

Nos asesinan la Patria constituyéndola en un supuesto estado libre asociado fantasma, en colonia de EEUU.

25 DE JULIO DE 1898: LA INVASIÓN MILITAR

  1. invasion

Nos invaden la Patria a sangre y fuego las fuerzas imperialistas de Estados Unidos.

 

Hoy viernes: Acción de Pueblo

accion

El Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), apoya e invita a su militancia y afiliados a la concentración de protesta e intercambio hoy viernes, 24 de julio de 2015 – 4:00pm – Capitolio (lado norte). Ponte tu camiseta. Moviliza a tu gente y visita nuestra mesa en la actividad con información de la organización y la situación de crisis que vive Puerto Rico. Protesta hoy contra la agenda del gobierno de continuar poniendo el pago de una deuda impagable por encima de la gente y los servicios del pueblo.

Juventud Hostosiana dirá Presente en la actividad “Acción de Pueblo”

jh

La Juventud Hostosiana (JH), dirá presente e invita a todos y todas a participar de la actividad “Acción de Pueblo” este próximo viernes 24 de julio a las 4:00 pm en el lado norte del Capitolio.

Ante la situación actual de crisis que vive Puerto Rico nos reafirmamos en la necesidad de dar prioridad al pueblo por encima de la deuda.

Como juventud comprometida con la lucha de la independencia de Puerto Rico afirmamos que solamente la independencia puede ser asegurada desde la organización de base hacia la construcción de un futuro justo y digno. Para ello es necesario romper con la estructura partidista actual, PNP-PPD, y frenar el pago de la deuda en la búsqueda de otras opciones.

Estamos claros de que el camino hacia el progreso implica no solo la moratoria y reorganización de la deuda sino la reestructuración de nuestro sistema político y el fin de nuestra relación colonial con los Estados Unidos. Por ello afirmamos la necesidad de crear y participar de espacios ciudadanos para lograr propuestas en común.

Les esperamos.

ELA: Crónica de una muerte anunciada

pr

Por Wilma E. Reverón Collazo / Copresidenta del MINH

Nunca me había dado tanto trabajo escribir un articulo. Debe ser el cansancio de la repetición que llevamos diciendo desde el independentismo desde siempre. Todo ha sido una gran charada, o como la llamó Vicente Geigel Polanco, “La farsa del Estado Libre Asociado.” Trías Monge lo llamaría  en el ocaso de su vida “la trampa” en su ensayo “Un centenario y una denuncia”.

El independentismo siempre tuvo claro el engaño que se le hacía al pueblo puertorriqueño con el establecimiento del Estado Libre Asociado. La voz preclara del maestro Albizu Campos  fue quien lo identificó como “colonialismo por consentimiento:

“Todo ese plan, las inscripciones y las elecciones con relación a  la proyectada constitución – como todo lo que auspicia el gobierno de Estados Unidos en Puerto Rico – es sólo una trampa para que los puertorriqueños sigan dándole vueltas a la noria.  Si las elecciones fueran buenas,  nunca habría una elección en Puerto Rico. El Comisionado Residente (de Puerto Rico en Washington)  – que es residente pero no comisionado – no puede votar por la  ley que dice que es suya. No puede votar ni a favor ni en contra de la ley que manda a sus conciudadanos a la guerra.

“Lo que buscan con esa constitución es convalidar las actuales relaciones – relación de fuerza que comenzó el 25 de julio de 1898 con la invasión del territorio nacional puertorriqueño – para presentarse ante el mundo pretendiendo tener las manos limpias. Hablan de un convenio, ¡Convenio con un pueblo mantenido en la esclavitud¡” (Rosado, Maritza)

En 1953 Estados Unidos de América (EAU) asimismo le tendió la trampa a la comunidad internacional al representar que había permitido que Puerto Rico ejerciera su derecho a la libre determinación e independencia mediante la adopción de su propia constitución y el establecimiento de gobierno propio. Dicha constitución sólo podía ser adoptada si el Congreso de Estados Unidos de América (EUA), verdadero y único tenedor de la soberanía de Puerto Rico, aprobaba dicha constitución.

Tal fue la imposición de la metrópolis sobre el ejercicio constituyente del pueblo de Puerto Rico que al considerar la misma en el Congreso de EUA éste exigió para su aprobación, la eliminación total de los derechos sociales y económicos incluidos en la sección 20 de la Carta de Derechos de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Estos derechos conformaban la base de una vida digna y  de un desarrollo sostenible.

Por otro lado, la Constitución del ELA garantizó en su Art. VI, Sección 8,  el pago de la deuda pública para poder asegurar el acceso a los mercados de bonistas y por lo tanto, contraer deuda para su “desarrollo”. Así pues Puerto Rico llegó a su nuevo estatus político gravado a nivel constitucional con el pago a los bonistas de Wall Street, convirtiéndose en uno de los primeros laboratorios de las políticas neoliberales que luego irían perfeccionando los Chicos de Chicago. Prioridad al pago de intereses y amortización de la deuda pública, y si sobra algo, los demás desembolsos, en otras palabras, desarrollo basado en la adquisición de deuda. Los autores de esta sección fueron Rafael Picó, Sol Luis Descartes, Rafael Buscaglia, Cándido Oliveras y Aida Martínez de Schettini, entre otros. (Trías Monge, José)

Se elimina la garantía de rango constitucional a la educación, la salud, la vivienda, el empleo y el bienestar social en general y se eleva a rango constitucional el pago de la deuda pública a los bonistas de Wall Street.

El ELA durante sus primeros veinte años pudo engañar a algunos con una bonanza económica que parecía atender los problemas inmediatos de los puertorriqueños mediante la industrialización creando empleos y fomentando el desarrollo de una clase media. Pero ya para los años 70 se evidenció la fragilidad del proyecto de desarrollo económico que se había implementado para Puerto Rico.: “Durante las últimas décadas se lograron algunas cosas que se podían lograr en la colonia (o el Estado Libre Asociado, como le dicen los populares) pero ya esas cosas que se podían hacer, prácticamente se acabaron. Se han quedado sin resolver muchos problemas; se han multiplicado otros que siempre existieron, y se han creado nuevos problemas.”(Berríos, Rubén)

Lo cierto es que desde la década de los años setenta el ELA ha estado dando aletazos como una ballena moribunda. Hoy ya se encuentra encallada. Son varios los factores que le llevarán a la muerte anunciada.

Primero, el modelo neoliberal que se experimentó y escogió como modelo de desarrollo de Puerto Rico. Como explico anteriormente, EUA decidió desde el principio del establecimiento del ELA que no iba a permitir un modelo keynesiano  (los subsidios e inversiones del estado para la salud, vivienda, educación e infraestructura) para Puerto Rico y que iba a promover el desarrollo a través de la inversión externa el endeudamiento y la liquidación del comercio y desarrollo económico interno mediante el impedimento a la protección de la producción local, la imposición de arbitrios a los productos de otros países, creando así una ventaja competitiva para los productos importados de EUA y acaparando el mercado puertorriqueño.

Segundo, sin los poderes que sólo tendríamos con la independencia, no habrá solución a la crisis económica que enfrentamos porque la misma es estructural y necesitaríamos por lo menos:

Poder de hacer nuestros propios aranceles de aduana
Poder de hacer nuestras propias leyes de cabotaje y enviar nuestros productos en barcos de cualquier matrícula;
Poder de concertar tratados de reciprocidad comercial con  todos los pueblos de la tierra;
Poder de controlar nuestra propia moneda;
Poder de reglamentar nuestra transportación marítima;
Poder de reglamentar nuestra transportación aérea;
Poder de reglamentar nuestra radio. (Concepción de Gracia, Gilberto)

El Estado Libre Asociado ha sido siempre una camisa de fuerza al desarrollo de Puerto Rico. Finalizo con unas palabras de Juan Mari Brás que resumen el problema de desarrollo económico de Puerto Rico al día de hoy:

“Fundado en esa dominación política que ha reservado para el gobierno de Estados Unidos las principales esferas de autoridad gubernamental – que comprenden las relaciones exteriores, defensa, moneda, comercio internacional, relaciones obrero-patronales, bancarrota, comunicaciones y veintena de otras áreas decisivas de la autoridad gubernamental, en las que el pueblo puertorriqueño no participa en forma alguna sino que están exclusivamente en manos de interventores norteamericanos, y que ha estado siempre y continúan estando después de la creación del Estado Libre Asociado – se ha impuesto un sistema de explotación económica que incluye todas las formas de explotación colonialista que se conocen en la historia de la humanidad.”

ELA: Fin de la gran mentira

pr

Por Noel Colón Martínez / MINH

“Los pueblos dormidos,

invitan a sentarse sobre su lomo,

y a probar el látigo y la espuela en sus ijares”

José Martí (1883)

Estamos en los días en que aún algunos ilusos conmemoran la creación de esa enorme, incomparable mentira que constituye en nuestra vida pública el llamado Estado Libre Asociado. Cuesta aplicarle las reglas de la letra mayúscula. Santos Negrón Díaz, uno de nuestros más reconocidos economistas, en un reciente escrito para la edición 3243 de CLARIDAD (Al Borde del Abismo, 9 al 15 de julio del 2015), concluyó su excelente reflexión señalando lo siguiente: “La crisis económica ha puesto al descubierto la crisis política y nos obliga a pensar que sin una transformación efectiva, que nos provea mejores y más amplios instrumentos de política económica y poder político, todo esfuerzo de recuperación económica está condenado al fracaso. No podemos seguir echando vino nuevo en odres viejos. (Marcos 2:22)”.

No sé para otros, pero para mí el escrito de Negrón Díaz es significativo pues alguien puede pensar que los odres viejos existían cuando el respetado economista era Director de la Oficina de Análisis y Estudios Económicos del Banco Gubernamental de Fomento, y del Área de Planificación Económica y Social de la Junta de Planificación de Puerto Rico y Presidente de la Asociación de Economistas de Puerto Rico. Él explica de manera convincente porque sus conclusiones se justifican plenamente ahora y no antes.

Tengo para mí que los sonsonetes del Estado Libre Asociado adormecieron a este pueblo por demasiado tiempo. Se le dijo y repitió hasta la náusea al País que en 1952 se creó una nueva relación política entre Estados Unidos y Puerto Rico; que nos convertimos en socios mediante la creación de un pacto que era más valedero que un tratado; que habían cesado los poderes plenarios del Congreso de Estados Unidos sobre nuestro País, que éramos autónomos porque (mediante treta y engaño) se había logrado que la Asamblea General de Naciones Unidas nos removiera de la lista de territorios no autónomos.

Se nos hablaba de que nuestra situación constituía lo mejor de dos mundos; que nos sostenían cuatro pilares, algo parecido a Constantinopla: mercado común, ciudadanía común, defensa común y moneda común y Luis Muñoz Marín solía añadirle una quinta: común devoción a los valores de la democracia. Muñoz no veía contradicción entre democracia y colonialismo. En fin, Muñoz le aseguró a este País que habíamos puesto punto final al colonialismo. Todas esas exageraciones y mentiras se le decían al pueblo mientras se sacaban enormes contingentes de emigrantes, se atentaba contra la natalidad mediante programas de carácter genocida y se le iba entregando la actividad económica al gran capital norteamericano al que graciosamente se le ofrecían condiciones de excepción para que se instalaran aquí sin que se produjera a la vez una contribución real que produjera un desarrollo económico sustentable.

Estamos hablando sencilla y llanamente de unas estrategias suicidas en términos colectivos. Cuando se intentaba señalar el tratamiento tan favorable a las empresas en detrimento de las condiciones de vida de los trabajadores, se nos vendía la receta de que es mejor cualquier salario a ningún salario. Imponer ese criterio a todo un pueblo es renunciar a una proclamada justicia social, que fue lo que realmente se produjo en amplios sectores de nuestra población. Es lo que finalmente nos condujo al 47% de pobreza y más de 25% de pobreza extrema. Es lo que nos convirtió en una comunidad empobrecida, dependiente, oscilante siempre entre las promesas de un partido azul que sale y un partido rojo que entra, o a la inversa.

Cuando se les pregunta a los azules sobre su proyecto nos hablan de la estadidad, como si tal solución pudiera razonablemente deducirse de alguna estrategia del gobierno de Estados Unidos o si estuviera en manos puertorriqueñas lograrlo. Si la misma pregunta se le hace al liderato de los rojos nos hablan de transformaciones: de la economía, del Departamento de Hacienda, del sistema electoral, pero nunca de la adquisición de poderes para atender con profundidad la desigualdad en las relaciones políticas. Los rojos se niegan de manera contumaz a reconocer que la profunda crisis económica por la que atravesamos desde hace una década es la quiebra del Estado Libre Asociado como proyecto político y económico.

La carencia de actividad a nivel de los partidos tradicionales obliga, como reacción natural, a que el pueblo intente, desde sus bases, crear nuevos mecanismos de acción política que obliguen al reconocimiento de realidades ya imposibles de ignorar. La defensa de la Asamblea Constitucional de Estatus (ACE) cobra, en medio de esta esterilidad política, una importancia significativa. Si Puerto Rico necesita poderes políticos para enfrentar problemas económicos, el País, en el ejercicio de sus derechos naturales, reconocidos nacional e internacionalmente, tendrán, por necesidad que crear nuevos escenarios. Derivado de lo anterior es igualmente natural que aquellos puertorriqueños que no se resignen a la inutilidad e incapacidad de los partidos para crear mecanismos de acción política se dispongan a crearlos.

Esa importantísima deliberación la hemos estado sosteniendo un conjunto de personas y organizaciones que entendemos que la ACE es el mecanismo adecuado y perentorio. El Partido Popular le dijo al País que creía en ese mecanismo y lo incorporó a su programa político. Enfrentado a problemas como el de los reclamos de soberanía sus entusiasmos desaparecieron. Un sector conservador de ese partido rehúsa reconocer soluciones no territoriales y no coloniales aunque su electorado rechazó mayoritariamente el esquema actual de relaciones coloniales en noviembre de 2012.

El planteamiento está frente al País. Un impresionante conjunto de organizaciones y ciudadanos se ha constituido en un Frente Amplio para impulsar la ACE. La crisis económica ha puesto al descubierto la crisis política. La transformación sólo es posible en estos momentos por la vía de una convocatoria inicial para que el País sea consultado sobre si debemos echar a caminar ese mecanismo o si continuamos empantanados en las viejas controversias tribales que nunca han tenido el efecto de revisar a fondo las actuales relaciones políticas y económicas entre Puerto Rico y Estados Unidos.

El Presidente de Estados Unidos, el Congreso, así como la Rama Judicial de esa nación, nos han obsequiado toda la indiferencia y menosprecio de que son capaces a la hora de nuestras más serias dificultades. Es hora de recordarles que Puerto Rico es una nación latinoamericana y caribeña que enfrentada a la injusticia, de manera pacífica, expulsó a la Marina de Guerra norteamericana de nuestro territorio. Ahora se trata, de manera concertada, de liberarnos de todas las demás injusticias y asegurarnos que en el futuro sean respetuosas y dignas las relaciones.

Cuba hoy y siempre

cuba

Por Wilma E. Reverón Collazo / Copresidenta del MINH

Ver izar la bandera de Cuba en la recién abierta embajada produce una serie de emociones.

La primera emoción es el Orgullo: nos sentimos orgullosos de que esta nación isla hermana, no rindió sus más caros principios para lograr que EUA rompiera el aislamiento impuesto por el propio gobierno estadounidense.

Porque no se equivoque nadie, quien se abre es EUA, no Cuba. Quien rompe su aislamiento de la comunidad internacional es EUA, no Cuba. Solo hay que ver la pizarra de votación en la Asamblea General de la ONU donde año tras año la comunidad internacional apoya la demanda de Cuba de fin al embargo. Solo sus súbditos israelitas y algunas de sus colonias del Pacifico que fungen de naciones en libre asociación, aportan uno que otro voto solitario a favor de mantener la infamia del embargo económico.

El segundo sentimiento es de Triunfo: Cuba y su heroico pueblo ha resistido y derrotado moralmente al imperio militar industrial más poderoso de la humanidad. Es un sentimiento hermano al que sentí cuando logramos sacar a la Marina de EUA de Vieques. Es el triunfo de David contra Goliat. Es el triunfo de los mansos y justos contra la villanía.

El tercer sentimiento es de Alegría: Alegría ante la conquista de un pueblo que merece celebrar su bravura y su integridad.

El cuarto sentimiento es de Esperanza: Esperanza de que este sea un camino hacia la paz que tanto necesitan nuestros pueblos para poder dedicarse industriosamente a forjar su desarrollo económico y por tanto el futuro de sus niños.

Hoy me siento cubana porque soy puertorriqueña, hoy me siento latinoamericana, caribeña, hija de la Patria Grande que camina con la cabeza en alto por los senderos que tantos hombres y mujeres han abierto para nuestros pueblos. Fidel, Celia, Haydée, Raúl, Vilma, sus ejemplos nos hacen poderosos y nos ponen alas. ¡Hasta la victoria siempre!

Todavía hay colonias en el siglo XXI

pr

Por Julio A. Muriente Pérez / Copresidente del MINH

Para muchos, el colonialismo es cosa del pasado; un período histórico superado hace siglos. Esta opinión suele ser compartida por ciudadanos de los pueblos latinoamericanos que se constituyeron en naciones independientes, tras larga lucha librada en la primera parte del siglo XIX; siendo Haití la primera de ellas—una nación antillana y caribeña—proclamada el primero de enero de 1804.

Quienes piensan que el colonialismo es una relación de dominación—directa y absoluta—trascendida en el tiempo, pierden de vista que tan recientemente como a mediados del siglo veinte, gran parte de los pueblos de África y Asia estaban sometidos a la dominación colonial, así como buena parte de los pueblos antillanos.

La siguiente es una muestra de países independientes surgidos del colonialismo desde 1945, cuya importancia territorial, económica, política, demográfica y social en nuestros días es incuestionable:

independencia

Si bien es cierto que son cada vez menos las colonias que quedan en el planeta, es igualmente cierto que el gran objetivo de la humanidad debe ser la desaparición total de esa forma indigna e inhumana de dominación, que aún atenta contra los derechos fundamentales de millones de personas.

Las dos últimas décadas del siglo veinte y la primera del siglo veintiuno fueron proclamadas por la ONU como décadas por la desaparición del colonialismo. El balance ha sido desalentador. Más que resoluciones, se requiere voluntad y lucha, pues como sabemos ninguna potencia suelta prenda graciosa y voluntariamente.

Probablemente América sea el continente donde encontramos el mayor número de casos de colonialismo, lo que entre otras cosas es evidencia fehaciente de que Europa nunca ha abandonado este continente definitivamente, ahora con el acompañamiento de Estados Unidos.

Hay situaciones extremas, como Martinica, Guadalupe y la Guayana Francesa, que fueron anexados por Francia y convertidos en “departamentos de ultramar”; lo que convierte a Francia, para todos los efectos políticos, en un país caribeño. También en el Caribe insular ubican Puerto Rico, las Islas Vírgenes estadounidenses, las Islas Vírgenes británicas, las posesiones holandesas de Aruba, Bonaire y Curazao, Saba y San Eustaquio; la isla de San Martín dividida entre Francia y Holanda, y las posesiones británicas de Turcas y Caicos, Monserrat, Caimán, Bermudas y Anguila.

A estas colonias americanas debemos sumar las Malvinas, islas argentinas ocupadas ilegalmente por el Reino Unido desde hace casi dos siglos.
El interés de las grandes potencias capitalistas en poseer colonias en pleno siglo veintiuno adquiere un sentido geopolítico, como parte del desarrollo de áreas de influencia política, económica y militar. No se limita al interés de extraer riquezas de las mismas, sino de utilizarlas para imponer su presencia en la región y para amenazar e incluso agredir a naciones independientes.

Por eso, cuando los combatientes anticoloniales recaban solidaridad para sus luchas libertarias, la misma debe brindarse. Si no fuera razón suficiente la causa independentista planteada, entonces debe preocuparle a cualquier persona que desde esa colonia se diseñen e implementen acciones contra los países que ya han alcanzado su independencia; incluyendo el suyo.

Todos recordamos la denuncia que hacía el querido Presidente Hugo Chávez de la continua violación del espacio aéreo venezolano por aviones de guerra. Estos despegaban desde la muy cercana Aruba.

Parece absurdo, pero Brasil tiene frontera con Francia, la que divide su territorio de la Guayana Francesa, al norte de América del Sur.
Puerto Rico ha sido utilizado reiteradamente por el gobierno de Estados Unidos como un gran portaviones agresivo, como un centro activo de contrainteligencia, espionaje y contrainsurgencia y como eje de planes económico-político-militares contra nuestros pueblos. Desde suelo puertorriqueño ocupado militarmente se realizaron acciones agresivas contra Cuba en 1961, República Dominicana en 1965 y Granada en 1983. La isla-municipio de Vieques fue utilizada por más de seis décadas como campo de entrenamiento de tropas, buques y aviones que luego iban a agredir a otros pueblos en todo el mundo.

A propósito de Puerto Rico

Jon Lee Anderson, autor del libro Che Guevara, a Revolutionary Life, narra un episodio harto elocuente del encuentro sostenido entre el entonces vicepresidente de Estados Unidos Richard Nixon y el entonces Primer Ministro de Cuba, Fidel Castro, en la visita que hizo Fidel a Estados Unidos en abril de 1959:

“Sin tacto alguno, (Nixon) le había sugerido a Fidel que emulara las políticas del gobernador de Puerto Rico (Luis Muñoz Marín), que había promovido la inversión privada en su territorio para mejorar las condiciones económicas. La noción de que Cuba se pudiera beneficiar de lecciones sobre lo hecho en Puerto Rico, un pequeño territorio estadounidense (sic) altamente subsidiado, era insultante, y Fidel reaccionó diciendo a Nixon que los días de la Enmienda Platt, cuando Estados Unidos tenía el derecho (sic) de intervenir en Cuba, habían acabado.”

Poco después, cuando el presidente Kennedy creó la llamada Alianza para el Progreso, con el objetivo expreso de atacar a Cuba, designó a un puertorriqueño, Teodoro Moscoso, como director ejecutivo de la misma. Moscoso se había distinguido como uno de los artífices del Estado Libre Asociado, fórmula política que pretendió infructuosamente ocultar la real naturaleza colonial de Puerto Rico, y que a su vez sería mercadeado como modelo a seguir por los pueblos nuestroamericanos.

Puerto Rico es, junto con Palestina, el llamado Sahara Occidental y Las Malvinas, una de las colonias más importantes en nuestros días. Dicho con precisión, Puerto Rico es una nación caribeña y latinoamericana sometida al colonialismo por parte de Estados Unidos. Fue tomado como botín de guerra en el marco de la Guerra Hispano-cubano-americana e invadida militarmente el 25 de julio de 1898, hace casi 117 años. Previamente, había sido colonia de España por 405 años, de 1493 a 1898. Estamos hablando entonces de un pueblo que ha ido forjando su nacionalidad, cultura y personalidad propia, a contrapelo de más de medio milenio de colonialismo.

Desde hace cuatro décadas el modelo estado-libre-asociado con el que se pretendió conquistar a muchos pueblos del tercer mundo, ha entrado en una crisis progresiva y profunda, que se agrava aún más en el presente. La fundación del ELA en 1952—curiosamente el 25 de julio, cuando se conmemoraban 54 años de la invasión yanqui— coincidió con un profundo proceso de transformación de la economía colonial, que pasó de la monoproducción azucarera a la de enclave industrial.

El proceso de modernización del País a base de inversión de capital estadounidense impactó significativamente durante los primeros 25 ó 30 años de implantado. A mediados de la década de 1970 la entrada de capitales extranjeros comenzó a disminuir aceleradamente. Ya Puerto Rico había perdido su atractivo, mientras aparecían otros lugares más lucrativos para los inversionistas.

Lo peor de todo es que el ELA había puesto todos los huevos en la canasta de la inversión extranjera, que durante estas décadas ha acumulado montañas de dinero en ganancias y que ahora, o se va, o no viene. No existe, por así decirlo, un plan B.

Como consecuencia de esta profunda crisis estructural, las cifras de desempleados son cada vez más altas. Cerca de un millón de personas ha emigrado a Estados Unidos en las pasadas dos décadas, al punto de que ahora son más los boricuas que residen en ese país que los que viven en Puerto Rico. La economía subterránea legal e ilegal, sobre todo del narcotráfico, adquiere una relevancia creciente. El empobrecimiento generalizado y la dependencia en las dádivas gubernamentales completan el cuadro crítico que vive el País, unido a deudas públicas y privadas ascendientes a largas decenas de millones de dólares.

La deuda pública asciende a más setenta mil millones de dólares ($70,000 millones). El gobierno ha reconocido finalmente que la misma es impagable, sin tener a su alcance instrumentos ni poderes para enfrentar esta seria situación, dada la condición colonial de Puerto Rico.

El país que alguna vez pretendió presentarse como la vitrina de la democracia y el progreso, hoy es ejemplo elocuente de la ruta que no se debe seguir.

Esta situación de crisis estructural de la economía y la sociedad puertorriqueñas crea condiciones favorables para adelantar la lucha por la descolonización e independencia, habida cuenta de que es precisamente la ausencia de poderes soberanos para enfrentar con éxito problemas económicos y sociales, el impedimento más importante que debe ser superado. Ciento diez y siete años de colonialismo yanqui nos han traído hasta este callejón sin salida. Corresponde aplicar medidas distintas y superiores, que sólo las brinda la independencia nacional.

Ese es nuestro gran reto; librar, como lo hemos hecho por décadas, una lucha altamente desigual contra la potencia imperialista más poderosa del planeta. Lucha que se expresa de manera tangible en la figura de Oscar López Rivera, independentista puertorriqueño que lleva treinta y cuatro años preso en cárceles estadounidenses, por el único “delito” de ser un combatiente por la independencia de su Patria.

Por eso es tan importante que los pueblos, organizaciones y gobiernos de Nuestra América se sensibilicen sobre la justeza del reclamo que hace el Pueblo puertorriqueño, y le respalden activamente. De ahí el enorme valor que tiene la posición cada vez más firme asumida por la CELAC y la solidaridad consecuente de numerosos dirigentes latinoamericanos y caribeños con esta causa libertaria. La independencia de Puerto Rico y, más allá, la desaparición total del colonialismo de la faz de la Tierra, es responsabilidad indelegable de los pueblos que ya han roto las ataduras coloniales. La responsabilidad primaria, la batalla de todos los días, esa es nuestra. Pero la solidaridad internacional adquiere un valor extraordinario.

Ciento diez y siete años de colonialismo yanqui son demasiados. Más de medio milenio de colonialismo, sin haber tenido siquiera un instante para vivir libre y soberanamente, es inadmisible. Es hora ya que Puerto Rico se incorpore al concierto de países independientes  de América y el mundo. Es hora ya de que demos fin al colonialismo donde quiera que exista.

La apertura de embajadas entre EEUU y la Cuba: un triunfo para la lucha del pueblo cubano

cuba

Por Alejandro Torres Rivera / MINH

El pasado 17 de diciembre de 2014 en forma sorpresiva, los presidentes de Estados Unidos y de la República de Cuba anunciaban al mundo un histórico acuerdo alcanzado tras 53 años de ruptura de relaciones diplomáticas. De acuerdo con expresiones formuladas por el Presidente Barack Obama, ¨Estados Unidos está tomando medidas históricas para trazar un nuevo rumbo en nuestras relaciones con Cuba¨; mientras desde Cuba, el Presidente del Consejo de Estado y Ministros, Raúl Castro Ruz, informaba a su pueblo como parte de los acuerdos alcanzados, el regreso a la patria de los tres restantes prisioneros anti terroristas cubanos encarcelados en prisiones federales por parte de Estados Unidos. El intercambio de prisioneros incluyó, además, la excarcelación del agente de inteligencia estadounidense Alan Gross, así como a otros cubanos arrestados y encarcelados por su actividad contrarrevolucionaria en Cuba.

Las relaciones diplomáticas entre ambos países, interrumpidas en enero de 1961, constituyó un elemento central en los acuerdos alcanzados entre las partes. Entre otros elementos anunciados en diciembre pasado se encontraba el relacionado con el reinicio de diálogos bilaterales dirigidos a la normalización de relaciones entre ambos pueblos; la autorización a personas que residen en Estados Unidos a los fines de permitirles que importen a Cuba bienes adicionales a los permitidos hasta ese momento; facilitar las transacciones financieras mediante tarjetas de crédito y débito de viajeros a Cuba; el incremento en el acceso a internet por parte de los ciudadanos cubanos; las negociaciones sobre asuntos relacionados con las fronteras y espacios marítimos, que incluye también el espacio marítimo compartido fronterizo de Estados Unidos y Cuba con México; la participación de Cuba en la Cumbre de las Américas, pendiente a realizarse en aquel momento en Panamá; y la revisión por parte de Estados Unidos de la colocación de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.

Tras continuas reuniones con representantes de ambos países, las que se efectuaron tanto en La Habana como en Washington, se dio el paso siguiente, retirando a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, lista ésta donde nunca Cuba debió haber estado; y finalmente, el anuncio del intercambio de embajadas a partir del próximo 20 de julio.

Indica Mario Bafile en un artículo titulado Estados Unidos Cuba y la apertura de las embajadas, que se trató de un proceso ¨Lento, pausado, gradual como era de esperarse.¨ Más adelante, ya en una valoración más política del proceso, Bafile señala:

¨… Y así podrán seguir el proceso de acercamiento; un proceso que, hasta el momento, no ha encontrado la oposición que se temía. Decimos, el exilio cubano, el ala más radical, no se ha manifestado con la misma vehemencia con la cual seguramente hubiese hecho apenas unos años. Y los republicanos, quienes siempre han defendido la necesidad del cerco a la vecina isla, se han limitado a declaraciones de principio. Hasta los candidatos republicanos a las primarias, hecha la salvedad por tres influyentes senadores de origen cubanoamericano, han preferido la prudencia. Es esta la democracia de que los tiempos cambian y de que la sociedad norteamericana sigue rompiendo paradigmas.¨

Actualmente aún está pendiente de resolución entre las partes el tema del bloqueo a Cuba. Como sabemos, en su origen tales medidas fueron tomadas por el Poder Ejecutivo del gobierno estadounidense y no por el Congreso. No obstante, con el transcurrir de los años, las Órdenes Ejecutivas emitidas implantando medidas contra Cuba, fueron sustituidas por leyes que limitaron la facultad del Presidente para dejar sin efecto el contenido de las mismas. En efecto, conforme a la Ley Helms-Burton de marzo de 1996 (¨Ley de Libertad y Solidaridad Democrática con Cuba¨), la eliminación de las medidas de Bloqueo a Cuba sólo sería posible si se cumplen con 19 requisitos impuestos por dicha legislación.

A la luz del anuncio sobre la normalización de relaciones entre ambos países, esos mismos sectores del exilio cubano, la derecha republicana en la Rama Legislativa federal y algunos demócratas también de derecha, amenazaron con promover legislación dirigida a impedir que el Presidente de Estados Unidos continuara adelante en su política anunciada el pasado 17 de diciembre dirigida al restablecimiento de relaciones diplomáticas.

Históricamente, la política pública de Estados Unidos en materia de reconocimiento y establecimiento de relaciones diplomáticas con países extranjeros, ha sido una prerrogativa de la Rama Ejecutiva. La pregunta que nos hacemos es la siguiente: ¿Puede el Congreso de Estados Unidos en estos momentos impedir a la Rama Ejecutiva del Gobierno de Estados Unidos la implantación de la política pública de su país en las relaciones exteriores con otra nación extranjera, interfiriendo así con una determinación en torno a su reconocimiento diplomático? La contestación es que no.

Tan recientemente como el pasado 8 de junio, este asunto fue objeto de un nuevo pronunciamiento por parte del Tribunal Supremo de Estados Unidos. En el caso Zivotofsky v. Kerry, se resuelve que es una prerrogativa exclusiva del Presidente de Estados Unidos el reconocimiento de un estado soberano extranjero. Dicho poder, indica el Tribunal, emana de lo dispuesto en la Constitución Federal en su Artículo II, Sección 3. Señala el alto foro judicial que la facultad del Presidente para recibir embajadores y otros tipos de ministros dispuesto en la Constitución, equivale al reconocimiento de la facultad del Presidente de Estados Unidos para el reconocimiento de otras naciones. Indica también que corresponde al Presidente el poder para abrir canales diplomáticos con otros funcionarios que están a la cabeza de otros Estados y naciones, y que el poder para reconocerles es una iniciativa suya. Más aún, el caso establece que corresponde también al presidente estadounidense la facultad para iniciar y desarrollar contactos secretos que puedan eventualmente conducir a tales reconocimientos. Si bien el Congreso tiene la facultad para legislar, indica la Opinión, no tiene la facultad para determinar las políticas a seguir antes y después del reconocimiento de un Estado o nación, toda vez que ésa es una función política y no legislativa.

En Zivotofsky, se trataba de una ley del Congreso mediante la cual un menor nacido de ciudadanos estadounidenses en Jerusalén, su madre insistía en que fuera inscrito en su pasaporte expedido por la Embajada de Estados Unidos como nacido en Israel. Los funcionarios de la Embajada objetaron la petición sobre la base de que la posición oficial del gobierno de Estados Unidos es de no reconocer la soberanía de ninguna nación sobre Jerusalén. En su decisión el Tribunal Supremo deja sin efecto la sección de la Ley que pretendía legitimar tal facultad al amparo de la misma.

Esta decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos, interpretada en lo relacionado con los poderes del Presidente frente a los del Congreso en materia del reconocimiento de un Estado o nación extranjera y las prerrogativas que de tal reconocimiento emanan para el Poder Ejecutivo, despeja toda duda sobre la facultad de Barack Obama, no solo reconocer a Cuba como Estado soberano extranjero, sino de establecer embajadas e intercambiar embajadores. Sería por demás interesante analizar hasta qué punto, las medidas adoptadas por la Rama Ejecutiva de Estados Unidos a lo largo de varias décadas en contra de Cuba, y más adelante, convertidas en ley por el Congreso, pueden limitar las decisiones políticas derivadas del reconocimiento por parte de este país a Cuba y culminar la normalización de relaciones entre ambos Estados a partir de los acuerdos alcanzados el 17 de diciembre de 2014 y el próximo intercambio de embajadores a partir del 20 de julio de 2015.

Quizás por lo anterior, la Administración de Barack Obama fue tan clara con la mayoría republicana en el Congreso de Estados Unidos, a raíz del Acuerdo alcanzado esta semana con la República Islámica de Irán. El Acuerdo puso fin a las negociaciones que el gobierno de Estados Unidos, con la participación de varios países y de la representación de la Unión Europea, venía llevando a cabo en lo relacionado con el desarrollo de la energía nuclear con fines pacíficos por parte de la República Islámica de Irán. A raíz del anuncio del acuerdo, el líder de la mayoría republicana en el Congreso, John Boehner, señaló lo siguiente:

¨Se levantarán las sanciones por miles de millones de dólares, mientras se allana el camino para un Irán con poder nuclear. Esto no tiene que ver con demócrata o republicano, no se trata en absoluto de un asunto partidario, sino de si el acuerdo es bueno o malo, y haremos todo lo posible para conocer los detalles. Y si en realidad se trata de un mal acuerdo, como considero que es en es este momento, haremos todo para impedirlo.¨

Obama por su parte ha indicado que toda iniciativa por parte del Congreso para impedir mediante legislación la ratificación de los acuerdos negociados, sería de inmediato vetada por él como Presidente.

El Congreso tiene ahora 60 días para analizar el Acuerdo y aprobar legislación o rechazarlo. Si se rechaza el Acuerdo, entonces el Presidente, como ya adelantó, lo vetaría. Para levantar el veto del Presidente, sin embargo, es necesaria una mayoría de dos terceras partes en la Cámara y el Senado. En ese sentido, Obama tan sólo necesita de 34 votos a su favor para asegurar la aprobación del mismo.

En lo que concierne a Cuba, este nuevo paso de restablecimiento de embajadas e intercambio de embajadores y misiones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba debe servir de paso previo necesario a una acción definitiva que conduzca a Estados Unidos a dar por concluido su Bloqueo a Cuba. El restablecimiento de relaciones diplomáticas formales entre ambos gobiernos, abre de paso un nivel superior en las relaciones entre ambos países que facilitarán o posibilitarán más adelante el eventual inicio de conversaciones en torno al futuro de la Base Naval de Estados Unidos en Guantánamo. Lo mismo podemos señalar con relación a la promesa hasta ahora incumplida de Barack Obama en torno al cierre de la prisión que allí mantiene dicho país para ¨combatientes enemigos¨, capturados como parte de su ¨guerra contra el terrorismo¨. El tiempo que tome alcanzar tales metas es en estos momentos imposible de anticipar. No obstante, estamos ante condiciones superiores para caminar en esa ruta a las que existían apenas medio año atrás.